En sus 20 años, dirigió una orquesta femenina que tocaba en el café al aire libre en el Paseo del Prado. En sus 30 años, llegó a ser activista, organizadora y política. Y a finales de sus 40 años de edad, Dolores Soldevilla (1901–1971) se decidió por el arte.

Ahora, casi 50 años después de su muerte, Soldevilla, más conocida como Loló, presenta póstumamente su primera retrospectiva fuera de Cuba, en la Galería Sean Kelly en Nueva York.

Una vista de la galería principal de la exposición.
Foto: Jason Wyche, cortesía de Sean Kelly Gallery.

Construyendo su universo: Loló Soldevilla (Constructing Her Universe: Loló Soldevillaanaliza su exploración pionera de la abstracción geométrica en pinturas, collages, esculturas y construcciones. También documenta su papel vital en el fomento y la promoción del arte de vanguardia de mediados de siglo en Cuba y en el extranjero.

Soldevilla realizó una obra figurativa a lo largo de su carrera, dijo el curador de la exposición Rafael DiazCasas. Entonces, aunque la muestra se centra en sus abstracciones geométricas, abre con una selección de retratos y una pequeña escultura figurativa.

Loló Soldevilla, «Auto retrato», 1952.
Cortesía de Sean Kelly Gallery.

En 1949, poco después de dedicarse al arte, Soldevilla fue nombrada agregado cultural de Cuba a Europa. Se mudó a París y permaneció allí, con viajes periódicos a la isla, hasta 1956.

Una vista de la exposición. De la izquierda: «Retrato d Yonny Ibañez», c. 1960; «Retrato del pintor Servando Cabrera», 1952; y una escultura de bronce sin título, 1949, la primera obra de la muestra.
Foto: Jason Wyche, cortesía de Sean Kelly Gallery.

Su posición le dio entrada a un amplio círculo de artistas europeos y latinoamericanos en París, incluidos los cubanos Wifredo Lam, un amigo cercano que la alentó en su arte, así como Carmen Herrera, Eduardo Abela y Servando Cabrera Moreno, cuyo retrato estå en la muestra.

Para 1950, Soldevilla ya estaba comenzando a experimentar con la abstracción, y la exposición incluye un pequeño lienzo de ese año.

Loló Soldevilla, «Sin título», 1950.
Cortesía de Sean Kelly Gallery.

Después de una visita a Londres en 1953, se apartó de la abstracción «hard edge» e hiso del circulo la forma dominante en su obra. «He cambiado toda la organizaci´øn de mis pinturas», escribió.

La artista suiza Sophie Taeuber-Arp fue una influencia en su obra; Wassily Kandinsky fue otro.

Influenciado por Kandinsky: Loló Soldevilla, «Sin título», c. 1950s, a la izquierda, y «Ssin título», 1953.
Foto: Jason Wyche, cortesía de Sean Kelly Gallery.

«Desarrolló una relación personal con la viuda de Kandinsky», dijo DiazCasas. «Tenía acceso a los archivos de Kandinsky y estudió mucho su obra». Señaló dos pinturas de 1953 en las que la influencia de Kandinsky es evidente.

DiazCasas señala una pintura pequeña, sin fecha, con un fondo rojo intenso en respuesta a Large Red Interior, una obra de 1948 de Henri Matisse. «Ella creó una versión mínima de esa pintura», expresa el curador.

Matisse minimalista. Arriba, Loló Soldevilla, «Sin título», sin fecha; «Sin título», 1956. Foto: Jason Wyche, cortesía de Sean Kelly Gallery.

 

También estaba «encantada con la serie de pinturas de Constelaciones hechas por Joan Miró», que descubrió en París a fines de la década de 1940 y principios de la 1950. Se reflejan en su continua exploración del círculo, incluido un lienzo de 1960 titulado Constelación.

Loló Soldevilla, «Constelación», 1960, al centro, con otras obras explorando la tema del círculo: «Sin título», 1956, a la izquierda y «Sin título», sin fecha, a la derecha.
Foto: Jason Wyche, cortesía de Sean Kelly Gallery.

“Una de las constantes que se observan a lo largo de la obra de Loló es el collage», dijo DiazCasas. Como agregado cultural y en su carrera como artista, «siempre fue una viajera», y los materiales de collage eran fáciles de transportar y trabajar mientras se trasladaba de un lugar a otro. » Se enamoró del collage, y es una parte importante de su obra».

Una pared de la galería presenta una disposición de collages en papel, junto con pinturas y construcciones que utilizan el collage como enfoque compositivo.

El curador Rafael DiazCasas con el collage «Sin título (Caracas,», 1957 (arriba) and «Sin título», c. 1950.
Foto: Cuban Art News

Al otro lado de la galería señaló otro collage, hecho en 1955, con formas de cartón dispuestas sobre un fondo sólido. «Es la idea de elementos que entran y salen del plano de la imagen», explica.

Una vista de la expo con, a la izquierda, el collage «Sin título», 1955; a la derecha, la escultura «Sin título», 1957.
Foto: Jason Wyche, cortesía de Sean Kelly Gallery.

Para DiazCasas, la obra de Soldevilla como escultora debería haber sido suficiente para ganar un lugar sólido en la historia del arte cubano. «La idea de ser juguetón —de mover piezas, la interacción— fue muy sorprendente», dijo.

Rafael DiazCasas con «Sin título», sin fecha.
Foto: Cuban Art News

Se acerca a una escultura sin título de 1954 y da un giro a su rueda de hierro. “Esta se mueve, pero no mucho, ya que es una de sus primeras obras. Pero la idea de esa interacción es importante. Estaba muy ansiosa por que la gente tocara el arte, se moviera con él «.

Loló Soldevilla, «Sin título,» c. 1954.
Foto: Jason Wyche, cortesía de Sean Kelly Gallery.

Otra escultura de 1954, una obra de bronce encerrada en una vitrina, también fue hecha para ser manipulada por los espectadores.

Loló Soldevilla, «Sin título», 1954.
Cortesía de Sean Kelly Gallery.

Hecha el año siguiente, Sin título (El Damero) fue especialmente construída para el movimiento, con cada cubo capaz de ajustarse.

Rafael DiazCasas manipulando «Sin título (El Damero)», 1955, por Soldevilla.
Foto: Cuban Art News.

“Fue la primera persona en Cuba, y una de las primeras en América Latina, en introducir grandes esculturas que eran completamente interactivas», dijo DiazCasas. En La Habana, su exposición de 1966 en la Galería Habana incluyó cerca de tres docenas de objetos escultóricos con los que los espectadores «se movían y jugaban», dijo.

«Los visitantes podían saltar a ella [la exposición], jugar con ella, interactuar con ella», dijo. «Y eso es algo que no ha sido registrado en la historia del arte cubano».

Fotografías de archivo en la exposición.
Foto: Cuban Art News.

En Sean Kelly, las vitrinas en el centro de la galería principal muestran una selección de fotografías raras, catálogos y otros documentos.

Este material narra no solo la carrera de Soldevilla como artista, sino su influencia de largo alcance en la promoción de la abstracción y el arte cubano contemporáneo. Esto incluye la Galería de Arte Color Luz, que fundó con su tercer esposo, el artista Pedro de Oraá, y su participación en el grupo pionero Diez Pintores Concretos.

El manifesto de Galería de Arte Color Luz, presentado al público para primera vez en la exposición.  
Foto: Cuban Art News.

La mayor parte de la documentación es de la propia colección de DiazCasas, pero otros archivos, incluido el Archivo CIFO Veigas en La Habana, también prestaron piezas.

Diez o más colecciones privadas prestaron obras de arte a la exposición, incluidas Ella Fontanals Cisneros y CIFO. La exposición ha estado en desarrollo activo durante tres años, aunque DiazCasas ha estado realizando investigaciones durante más de una década.

Loló Soldevilla en el patio de su estudio, París, 1953.
Courtesía de Sean Kelly Gallery.

La exposición es acompañada de un catálogo de 208 páginas, con ensayos de DíazCasas y la historiadora y curadora de arte Olga Viso, y contiene una cronología que rastrea la carrera de Soldevilla en detalle.

Construyendo su universo: Loló Soldevilla se extiende hasta el 19 de octubre en Sean Kelly Gallery, Nueva York.