En el Estudio Figueroa-Vives y la Embajada de Norueiga en el Vedado, la exposición Torresw y tumbas une obras de Belkis Ayón nunca antes vistas con fotografías también inéditas de Nueva York en los días posteriores al ataque. La curadora Cristina Vives conversa sobre la exposición en una charla con Noticias de Arte Cubano.

Ante todo, felicidades nuevamente por la exposición Nkame: una retrospectiva de la grabadora cubana Belkis Ayón. Se inauguró en Los Ángeles en 2016 y todavía está de gira por los Estados Unidos.

«Nkame» en el Museo Fowler, Los Ángeles, 2016.
Cortesía de Fowler Museum.

Sí, sigue viajando. En enero y febrero de 2020 estará en el Chicago Cultural Center. Esa es una parada importante para la muestra. Pero además: en 2021 saltará el Atlántico para abrir en el Museo Reina Sofía de Madrid. Ese será, por ahora, el clímax de la gira.

Esta no es la primera exposición con obras de Belkis que has curado.

La primera vez que curè una exposición de su obra fue en Italia en 1992, cuando Belkis vivía. Estamos hablando de hace muchos años. Y lo hice varias veces después de ese momento.

Antes de hablar sobre la nueva propuesta, cuéntanos un poco sobre Nkame.

Se mostró por primera vez en el Museo Fowler en 2016. Luego llegó al Museo del Barrio en Nueva York en 2017. Es una exposición extensa, organizada como una retrospectiva.

Creo que El Museo del Barrio fue el lugar perfecto para ella, debido a la historia del museo mismo y su conexión con El Barrio (como se le conoce). En El Museo, tuvo un cierto espíritu y contexto latino.

«Nkame» at El Museo del Barrio
Photo: Janis Lewin

¿Por qué era tan importante?

En mi opinión, Belkis es una artista postmoderna. Utilizó la religión solo como plataforma o referencia para hablar sobre circunstancias sociales, políticas e incluso económicas mucho más profundas. Por lo tanto, la obra de Belkis debe verse como parte de la realizada por los jóvenes artistas de su tiempo, y como parte del comentario social que todo el arte de principios de la década de 1990 tuvo en Cuba.

Traer las obras de Belkis a Nueva York, y en particular a este contexto del Museo del Barrio, evidenció que sus obras todavía hablan sobre tópicos más globales, más allá del aparente legado de la religión afrocubana y el contexto cubano. Belkis no fue una persona religiosa. En lo absoluto.

Conocías bien a Belkis.

Fuimos amigas íntimas. Colaboramos en muchos proyectos. Realicé la curaduría de algunas de sus exposiciones personales, y sus obras han estado en las paredes de nuestro Estudio desde que nos conocimos a principios de 1989. Ella era parte del grupo de artistas con los que crecimos. Cuando murió, seguí trabajando con su Estate.

De la izquierda: Raúl Cordero, Tania Bruguera, Jack Nicholson, Fernando Rodríguez, Cristina Figueroa, Belkis Ayón, José A. Figueroa, Ibrahim Miranda en el Estudio Figueroa-Vives, June 1998.
Cortesía de Sandra Levinson.

Y con su hermana Katia.

Sí, Katia falleció recientemente. Estuvimos trabajando juntas durante veinte años.

Ahora llegamos a la exposición que abrirás en septiembre.

La exposición estará dedicada, por supuesto, a Belkis, porque es el 20 aniversario de su muerte occurida el 11 de septiembre de 1999. Pero también se dedicará a Katia Ayón, quien estuvo de acuerdo con esta exposición conmemorativa, pero no estará con nosotros para verla.

La muestra conectará dos eventos, dos temas. Belkis murió el 11 de septiembre. Dos años más tarde, [José A.] Figueroa [esposo y colega de Vives en el Estudio Figueroa-Vives] estuvo en Nueva York para asistir a Shifting Tides: Cuban Photography After the Revolution, una exposición que se inauguró en la Grey Art Gallery de NYU, el día antes del ataque.

José A. Figueroa, «11 septiembre, 11 AM, Sutton Place South, Manhattan,» 2001
Cortesía de José A. Figueroa.

Figueroa hizo una serie impresionante de fotografías, pero no sobre el drama de la gente corriendo, y la muerte y las ruinas. El estuvo caminando Nueva York, el 11 de septiembre, el 12, el 13, hasta el 15. Fotografiando solo el vacío. Porque Nueva York fue, por primera vez en su vida, una ciudad vacía.

José A. Figueroa, «13 septiembre. Lower Manhattan,» 2001.
Cortesía de José A. Figueroa.

Le acompañó la fotógrafa Janis Lewin. Como neoyorquina, Janis se concentró en las personas y su desesperación. Se sentía tan cerca de ellos que mientras fotografiaba se preguntaba ¿a quién podrían haber perdido?.

Janis Lewin, «September 13. Missing. Lexington Avenue, Manhattan,» 2001.
Cortesía de Janis Lewin.

De manera diferente, con diferentes enfoques, Figueroa y Janis hicieron imágenes del ataque del 11 de septiembre. Pero nunca habían mostrado esas series.

Janis Lewin. Manhattan, octubre de 2001. Funeral para algunos de los 343 miembros del Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York que murieron el 11 de septiembre.
Cortesía de Janis Lewin.

Así que decidimos conmemorar la fecha recordando a Belkis y recordando las torres, en ambos casos, con obras en su mayoría inéditas.

En el caso de Belkis, se exibirán por primera vez muchas de las matrices [planchas de impresión] y bocetos que nunca sacó a la luz.

Con pocas excepciones, todo lo que la gente conoce acerca de la obra de Belkis son sus impresiones. Pero las matrices tienen una sensación tal de volumen, una sensación tal de textura… Toda la complejidad que ves en las impresiones, la ves primero en las matrices, pero a la inversa, como la imagen en negativo.

Cada vez que me enfrento a las obras de Belkis descubro nuevos temas o nuevos elementos, no solo relacionados con las piezas, sino también con las intenciones que ella tenía.

Belkis Ayón, Matriz de «My Vernicle o tu amor me condena,» 1998.
Cortesía del Estate de Belkis Ayón.

¿Entonces la exposición estará compuesta principalmente por las matrices de Belkis?

Tendremos, por primera vez, muchas de las matrices, pero también bocetos que hizo en 1990, el primer año del Período Especial en Cuba. En 1990 Belkis no se dedicó a grabar sino a hacer bocetos para obras futuras, muchas de cuales que nunca llegó a imprimir.

Belkis Ayón, Sin título, 1990. Bocetos para una impresión de ensamblaje múltiple nunca realizada. Cortesía del Estate de Belkis Ayón.

Entonces, la muestra será la únion de esos bocetos y esas matrices. Esperamos que los estudiantes de arte y los artistas sean nuestros principales visitantes, porque esta será la primera oportunidad de explorar los pasos iniciales del proceso en la obra de Belkis, antes de llgar al grabado definitivo.

Estas matrices y bocetos no son parte de la exposición itinerante. En este momento, esa curaduría no incluye bocetos, y por ahora solo muestra una matriz.

Belkis Ayón, Bocetos para «¿Arrepentida?,» 1993.
Cortesía del Estate de Belkis Ayón.
Belkis Ayón, Boceto para «La sentencia,» 1993.
Cortesía del Estate de Belkis Ayón.

Como siempre, la exposición estará abierta al público en La Habana, tanto en la sede de nuestro estudio como en el espacio de la Embajada.

¿En qué piensas para la exposición itinerante de Belkis cuando vaya al Museo Reina Sofía de Madrid?

El Museo Reina Sofía nos ofreció un espacio realmente grande, y creo que merece una exposición que no sea exactamente igual a la que está viajando por los Estados Unidos. Lo que tengo en mente es incorporar algunas de estas nuevas piezas a la muestra del Reina Sofía.

También incluiremos tres murales de cerámica que fueron redescubiertos recientemente. Fueron hechos por Belkis en el taller de la artista Stellana Poletti, en Treviso, Italia, en el verano de 1993 durante la participación de Belkis en la Bienal de Venecia. Por lo tanto, la exposición no solo tendrá más obras, sino también nuevos enfoques hacia la obra de Belkis.

En Torres y tumbas en La Habana, me gustaría seguir el proceso de Belkis, desde los pequeños bocetos hasta las matrices colográficas ricas en  texturas y desde ellas hasta las impresiones finales.

Este no será un simple enfoque didáctico, sino una forma de seguir a la artista durante el proceso previo a la construcción de sus piezas a escala humana o incluso mayores, con texturas y formas arquitectónicas muy complejos. Estas obras se componen de múltiples impresiones individuales, en algunos casos de hasta 18 impresiones en una sola pieza.

Sus grandes formatos incluyen figuras a escala humana, presentadas en soportes de forma arquitectónica y autosoportantes. En cada exposición, insisto en mostrarlos de esa manera, en muros o soportes arquitectónicos independientes que respondan a la intención original o el ideal de la artista.

Vista de «Nkame» en el Station Museum of Contemporary Art, Houston, 2018.
Cortesía de Station Museum of Contemporary Art.

Entonces, ¿la exposición en La Habana será un adelanto?

De alguna manera sí. Es la primera vez que presentamos tantas matrices en una exposición. Y también queremos explorar la mejor manera de instalar esas piezas tan complejas.

Así que esa muestra también es un poco de laboratorio.

Sí, eso la define muy bien. Esta exposición, que llamamos Torres y tumbas, será una forma de recuperar para el público piezas de Belkis y de Figueroa y Janis Lewin, que nunca se han visto. Todos ellos están de alguna manera relacionados con la fecha y el espíritu del 11 de septiembre.

¿Y la exposición se abre?

El 11 de septiembre. 8 p.m.