Ha presentado más de 30 exposiciones personales en La Habana, París, Bruselas, Toronto, Nueva York, Miami y otras ciudades de todo el mundo. Sus piezas han sido parte de prácticamente todas las principales exposiciones internacionales de arte contemporáneo cubano. Ha ganado premios nacionales de curaduría y distinción en las artes. Y su obra ha influido en generaciones de jóvenes artistas cubanos.

El pasado fin de semana, José Ángel Toirac recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas 2018, el mayor reconocimiento del país para artistas.

José Ángel Toirac en la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Artes Plásticas 2018.
Cortesía de Rosmery Echarri Martínez.

La presentación del premio, realizada por el Ministro de Cultura Alpidio Alonso Grau y Norma Rodríguez Derivet, presidenta del Consejo Nacional de Artes Plásticas (CNAP), tuvo lugar el sábado 26 de enero en el Museo Nacional de Bellas Artes.

En una carrera que abarca más de 30 años, Toirac ha explorado la historia cubana y el proceso que la transforma en mito. Al releer figuras y eventos icónicos, su arte a menudo cuestiona la versión de la historia construida por imágenes de archivo y las abre a interpretaciones alternativas.

José Ángel Toirac, “Pantócrator,” 2012.
Cortesía de Cuban Art Database.

“Las obras de Toirac pudieran ser definidas como la crónica no oficial de la Historia cubana en el último medio siglo,” escribió el curador Abelardo Mena Chicuri en un ensayo sobre Toirac. “El artista procede a la manera de un arqueólogo, recopila y procesa las imágenes que los medios masivos de comunicación ofrecen de los hechos y las personalidades históricas de la isla.”

El arte de Toirac incluye pinturas, videos e instalaciones. Entre sus obras de renombre internacional se encuentra “Una breve historia de Cuba contada por otras cosas”. Esta serie de pinturas yuxtapone imágenes conocidas de Fidel Castro y otras figuras con logotipos publicitarios estadounidenses.

José Ángel Toirac, “Eternity,” 2009
Cortesía de The Farber Collection

Otros lienzos representan a Castro, Che Guevara, José Martí y otras figuras en un estilo borroso. En estos obras, escribió Mena Chicuri, Toirac “se ha apropiado de la ‘técnica Gerhard Richter’, un personal desenfoque que el gran artista alemán usa desde los años 70 en sus series sobre políticos y personalidades históricas de esa nación europea.

“Esta difuminación, relacionada con el desgaste del tiempo, y el uso de los grises, asociado a la nostalgia del cine, son mecanismos de distanciamiento esgrimidos por el artista cubano para evitar la complacencia del espectador, para sabotear la certeza en las imágenes y la transparencia de sus significados.”

José Ángel Toirac, “Untitled 8,” 2011, de la serie “Alma Pater”: José Martí con su hijo, José Francisco Martí.
Cortesía de Pan American Art Projects.

A lo largo de su carrera, Toirac ha trabajado tanto individualmente como en colaboración con otros artistas. De 1988 a 1992, fue miembro del Grupo ABTV, con los artistas Tanya Angulo, Juan Pablo Ballester e Ileana Villazón.

También ha trabajado con artistas como Ricardo G. Elías, Octavio César Marín y la artista y curadora Meira Marrero. Marrero, su colaborador tras muchos años, trabajó con Toirac en obras influyentes, incluidas las instalaciones Ave María (2010) y Solve et Coagula (2012), y el video Opus (2005).

José Ángel Toirac y Meira Marrero, “Ave María,” 2010, instalado en el museo The Mattress Factory, Pittsburgh. El texto en la mesa es de José Martí: “O la república tiene por base el character entero de cada uno de sus hijos (…) o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos”.
Cortesía de queloides-exhibit.com.

En su declaración de adjudicación, el jurado ortogó un reconocimiento especial a Marrero por su parte en la concepción y ejecución de los proyectos conjuntos del dúo.

José Ángel Toirac y Meira Marrero, “Vanitas,” 2013, retratos de 23 primeras damas de Cuba.
Courtesía de Pan American Art Projects.

El jurado del premio de este año fue presidido por el ganador del año pasado, Eduardo Roca Salazar (Choco). Los ganadores anteriores José Manuel Fors, Ever Fonseca, Ernesto Fernández, José Villa, Osneldo García, Nelson Domínguez, Pedro de Oraá y Lázaro Saavedra también fueron miembros del jurado, al igual que los artistas Luis Enrique Camejo, Rafael Villares y Ariadna Contino, y la crítica. y las curadoras Hilda María Rodríguez, Maikel Rodriguez Calviño y Gabriela Hernández.

Eduardo Roca Salazar (Choco), ganador del Premio Nacional en 2017, con José Ángel Toirac.
Cortesía de Cuba50.

Al anunciar su decisión, el jurado había declarado que Toirac es un “referente obligatorio dentro de la historia del arte insular más actual”.

Al recibir el premio, Toirac señaló que la decisión del jurado no había sido unánime, una situación que le agradó. “Valoro más la sinceridad que la unanimidad”, dijo a la audiencia. “Y los votos en contra, realmente, son el reconocimiento a todos aquellos artistas que, mereciéndolo también, aún no lo han sido premiado”.

Continuó agradeciendo a sus colaboradores creativos, a las personas e instituciones que lo han apoyado a lo largo de su carrera, ya aquellos cuyo trabajo anónimo le permitió tener tiempo para dedicarse a la creación artística.

Iniciado por el Ministerio de Cultura en 1994, cuando fue otorgado a Raúl Martínez, el Premio Nacional de Arte de Cuba es el mayor honor del país para un artista visual.

Cortesía de CNAP.