La 21ra Bienal de Arte Paiz tuvo lugar en Guatemala este verano, desde el 16 de agosto al 16 de septiembre. Es la segunda bienal más antigua en América Latina (después de la de Sao Paulo) y la sexta más antigua del mundo.

Con curaduría de Gerardo Mosquera, y con apoyo de Maya Juracán y Laura Wellen, la edición de este año se realizará con el tema “Más alla,” o » Beyond.» Fue diseñada como un evento más abierto, inclusivo y conversacional, descentralizado tanto en tiempo como geográficamente.

Anuncio inaugural de la 21ra Bienal de Paiz.
Cortesía de Bienal Paiz.

Para un país como Guatemala, tan complicado pero con una tradición artística tan importante, se debe proponer una bienal anclada y bien involucrada en lo que pasa en la sociedad guatemalteca actual”, dijo Mosquera a la escritora Josseline Pinto en una entrevista publicada en Esquisses.

Yo he sido muy crítico acerca de bienales que aterrizan como platillos voladores en un lugar, y después despegan y se van”, dijo.

Las ediciones previas de la Bienal se centraron casi exclusivamente en la Ciudad de Guatemala. Sin embargo, la Bienal de este año acogió eventos en las ciudades de San Pedro La Laguna, San Juan Comalapa, y Sumpango, con comunidades indígenas en todas ellas.

Con esta bienal no pretendo que las obras sean más user friendly para el público”, dijo Mosquera a Pinto, “sino que la gente de determinados grupos y comunidades sean los propios actores de estas obras”.

Gerardo Mosquera, el curador de la Bienal Paiz.
Cortesía de Bienal Paiz.

Citó específicamente el proyecto del artista y educador René Francisco, quien lidereó un grupo de voluntarios que trabajaron con pacientes en fase terminal en un hospital de la Ciudad de Guatemala, creando obras con gran significado a partir de objetos con gran valor para los pacientes.

Al ser entrevistado sobre el proyecto, Francisco escribió «Creo que debido a mi larga experiencia en desarrollar trabajos colectivos donde se inserta la acción del arte en un contexto específico, fui invitado por Gerardo Mosquera a participar en esta Bienal”.

Trabajando en «una zona entre pedagogía y arte», Francisco agrupó a 12 voluntarios, estudiantes de arte, diseñadores, graduados de economía, para trabajar con 6 pacientes. Pero dos de ellos tuvieron que abandonar el proyecto debido a complicaciones de salud y sus tratamientos, por tanto el grupo se redujo a 4 pacientes y diez voluntarios.

René Francisco con voluntarios en el proyecto para la Bienal Paiz. Cortesía de René Francisco.

Francisco se reunió en disímiles ocasiones con los voluntarios antes de reunirse con los pacientes. Personal del hospital, incluyendo terapeutas y psicólogos, asistieron a las reuniones con los pacientes.

El título provisional de la exposición fue Metiendo las manos en un cajón ajeno.

Aunque el número de encuentros estuvo limitado por los psicólogos del hospital, dijo Francisco, «Establecimos una comunicación extraordinaria a través de un chat de WhatsApp. A través del chat los pacientes siguieron el hilo de creación y del montaje” de la exposición resultante.

“Siempre existió esa relación interpersonal. Entre mi asistente, los estudiantes y desde lejos los pacientes” fueron interviniendo el espacio y creando esta instalación.

Una vista de la exposición creado por René Francisco y los participantes en el proyecto de la Bienal Paiz.
Cortesía de René Francisco.

El espacio donde se presentaron las obras simulaba una habitación de hospital, llena con «objetos aportados por los pacientes: fotos, cd, de música y de filmes cartas, aretes, gorros quimioterapias, sueros usados con la quimioterapia, zapatos. Había unas cartas muy particulares. Historias personales».

El proyecto también incluyó documentación de videos del proceso completo.

En el documental, una paciente en el proyecto habla de su objecto para la exposición.
Cortesía de René Francisco.

Todos esos objetos tenían una relación muy afectiva y muy estrecha con su propietario”, escribió René Francisco. Cuando la Bienal terminó, los voluntarios, ayudados por el personal del hospital, devolvieron los objetos a los pacientes.

Poco antes de que la Bienal comenzara, Francisco participó en una conversación sobre “Arte social y colaborativo” con el artista portorriqueño Jesús “Bubu” Negrón y el artista panameño Humberto Vélez, cuyo proyecto de la Bienal fue un festival de un día en la ciudad de Sumpango, organizada con la comunidad local, artistas y líderes.

«Rajawal Tinamit (Espíritu del pueblo),» una obra organizado por Humberto Vélez y el pueblo de Sumpango en Guatemala.
Cortesía de Deskgram.

Se programó la participación de Tania Bruguera, en la Bienal con un performance que explora aspectos de la identidad de la mujer. Su charla pública “Exploración del ‘Arte Útil’” se realizó con el fin de compartir escritos y reflexiones sobre el «arte útil» basada en sus propias experiencias.

Anuncio para la charla de Tania Bruguera en la Bienal Paiz.
Cortesía de Bienal Paiz.

La obra de Bruguera para el Tate Modern Turbine Hall, con un título numérico que cambia diariamente, fue inaugurada el 2 de octubre en Londres hasta el 24 de febrero.

Centrada en la producción artística de América Central, la Bienal Paíz de este año reconoció que «el arte contemporáneo no habita exclusivamente en las galerías blancas de la capital sino en una gran variedad de espacios diferentes- desde carteles en las calles, el patio de una universidad, hasta en comunidades indígenas lejos de la ciudad de Guatemala,» escribió el periodista John Pluecker en Artnet News.

«Verdaderamente , la fuerza de la 21ra Bienal de Arte Paíz está arraigada en el deseo de tener conexión con comunidades más bien marginadas en América Central. Por eso, la bienal provee una variedad de modelos artísticos y curatoriales», incluyendo enfoques desarrollados por artistas y curadores cubanos, «con el fin de lograr un mayor compromiso comunitario y estrategias decoloniales más abarcadoras.»

La 21ra Bienal de Arte Paíz se presentó desde el 16 de agosto hasta el 16 de septiembre del 2018.