Inaugurado a fines del mes pasado en el Museo Nacional de Bellas ArtesLa imagen sin limites. Exposición antológica de fotografía cubana presenta una amplia visión de la fotografía de la isla desde el siglo XIX hasta el 2018.

Curada por Rafael Acosta de Arriba, la exposición comienza tomando un enfoque cronológico, con imágenes de fotógrafos pioneros como José Gómez de la Carrera, quien documentó la Guerra de la Independencia de Cuba, que comenzó en 1895.

La exposición sigue la floreciente experimentación que tuvo lugar durante la República (1902-1959), particularmente con la fundación del Club Fotográfico de Cuba en 1935.

Roberto Rodríguez Decal, “vieja arquitectura” (Edificio del Ayuntamiento de La Habana), 1939.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

Los fotógrafos de esta sección incluyen a Felipe Atoy, Roberto Rodríguez Decal y José Manuel Acosta, “probablemente nuestro primer fotógrafo surrealista”, como lo describe Acosta de Arriba en su ensayo del catálogo.

José Manuel Acosta, “Sin título” (sin fecha).
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

“Ellos dejaron un legado en el que el pictorialismo, lo académico (naturalezas muertas, retratos y paisajes) y lo vanguardista (muy próximos a las estéticas de la segunda vanguardia artística) caracterizaron su imaginario,” escribió Acosta de Arriba. “Con ellos comenzaron los primeros experimentos abstractos de nuestra fotografía. Llenaron dos tercios del siglo XX hasta que, en 1962, la revolución no estimuló más ese tipo de congregación y desaparecieron.”

Felipe Atoy, “Espera” (sin fecha).
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

La sección que sigue incluye imágenes clásicas de la revolución de fotógrafos como Korda, Liborio Noval y Enrique de la Uz. “Nunca antes la relación entre imagen, historia y política fue más próxima”, escribió Acosta de Arriba. ” Todo cambió entonces, incluida la visualidad”.

Aunque la sección sobre la Revolución se titula “Los sesenta, la épica y los setenta”, incluye imágenes de la década de 1940 -como el estudio de Julio López Berestein de la bailarina Alicia Alonso- y de la década del 2000.

Julio López Berestein, “Estudio sobre Degas”.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

A medida que la década de 1960 se remonta a la década de 1970, las imágenes de Grandal, Gory y otros fotógrafos reflejan un enfoque más considerado a los héroes, la sociedad y la vida cotidiana. Una sección sobre “El cambio y el arribo de la posmodernidad” trae a los fotógrafos más jóvenes a la escena, incluidos Alfredo Sarabia Domínguez, Marta María Pérez y René Peña.

Alfredo Sarabia Domínguez, “Sin título”, circa 1990.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

Coincidiendo con la sección anterior, esta obra incluye imágenes que abarcan desde principios de la década de 1980 hasta 2018. La sección de cierre, “Siglo XXI, hibridación de los códigos visuales internacionales” incluye la obra de Jorge Otero, Rodney Batista , Yanahara Mauri, y otros artista de hoy.

“La fotografía cubana en las últimas décadas ha sido una de las manifestaciones de las artes visuales con mayor presencia en el panorama internacional (con un crecimiento comercial considerable), en mutación constante,” escribió Acosta de Arriba. “Su desarrollo ha sido ininterrumpido desde que llegó el primer equipo de daguerrotipo a Cuba, allá por 1840, y después de la ruptura estética e ideológica de los noventa del pasado siglo, entró de lleno a asumir los códigos más actualizados del arte internacional.”

Liudmila & Nelson, “Tropa.Circa 1895,” 2018, de la serie “Documentos desclasificados para una historia de Cuba (si te digo te miento…)”.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

La imagen sin límites. Exposición antológica de fotografía cubana se inauguró el 21 de septiembre en el Edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes en La Habana. Funciona hasta el 26 de noviembre.

Enrique de la Uz, de la serie “Millonarios”, 1970.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.