Cundo Bermúdez, Figuras con pescado, 1953.
Cortesía de Cernuda Arte.

En el simposio Dìalogos en el Arte Cubano que tuvo lugar en el Museo de Arte Pèrez de Miami (PAMM) esta primavera, el experto en arte cubano y por mucho tiempo galerista Ramón Cernuda ofreció una charla titulada “Arte Cubano en Miami, Pasado, Presente y Futuro: Cincuenta años en 15 Minutos“. Cuban Art News se complace en presentar esta invaluable perspectiva histórica, citó de su presentación.

Fue en Suecia, en 1968 que Andy Warhol prometió a cada uno de nosotros 15 minutos de fama. No sé si este es mi momento, pero ciertamente agradezco su atención hoy de la misma manera que comparto mis ideas sobre un tema que ha sido esencial para mí durante toda mi vida.

El edificio Bacardi, ca. 1960s.
Cortesía de the305.com.

Imaginémonos esta convocatoria en el 1960. La primera oleada de exiliados cubanos de la isla nos aportó los valores culturales y tradiciones que definen nuestra identidad, leguaje, historia, religión, prácticas culinarias, música, literatura y, sin dudas, el amor por el arte producido en nuestro país.

A principios de 1960, las desavenencias políticas, las luchas por sobrevivir ocupaban la mayor parte del tiempo y las energías de la creciente comunidad cubana en el exilio. A finales de la década, cuando ya era evidente que el regreso a la patria no sucedería de inmediato, los exiliados cubanos se aferraron a sus valores, cultura y tradiciones, preparándose para la larga espera.

Las primeras exposiciones de arte cubano, a finales de 1960 y principios de 1970 en Miami, fueron realizadas en la Galería de Arte Bacardí, fundada en 1964.

Mario Carreño, Fuego en el batey, 1943.
Cortesía de Cernuda Arte.

Allí, los afamados artistas de la vanguardia -especialmente los de la primera y segunda generaciones como  Carlos Enríquez, Fidelio Ponce, Mario Carreño, Cundo Bermúdez, José Mijares, Daniel Serra Badué y otros- se presentaron en muestras colectivas organizadas por Vera Wilson, Emeterio Zorilla, y Rosita Abella, a menuda bajo la guía a distancia del crítico de arte José Gómez Sicre, entonces director del Pan American Union Gallery (hoy Museo de Arte de las Américas) en Washington, DC.

José Gómez Sicre, a la derecha, en la galería de la Unión Panamericana con Ángel Hurtado y Shirley Temple Black, 1972.
Cortesía de Art Museum of the Americas.

El arte cubano en Miami había encontrado su oportunidad en gran medida gracias a la generosidad y auspicios de la organización Bacardí. Posteriormente, llegaron los museos, las galerías comerciales, los distribuidores privados, los críticos de arte y los coleccionistas—elementos indispensables para un escenario artístico saludable y dinámico.

En 1977, Marta Gutiérrez y Dora Valdés Fauli, con la asistencia del artista e historiador de arte César Trasobares, dirigieron Forma Gallery, el primer espacio para la comercialización del arte latinoamericano en la ciudad. Poco después, se inauguró Meeting Point, una galería dirigida por Carlos M. Luis. Le siguieron otras galerías, como respuesta al creciente  número de colecciones privadas en la comunidad.

A través de las páginas de El Nuevo Herald, los críticos de arte Rafael Casalins y Norma Niurka ofrecieron un reconocimiento a la exhibición, en la cual figuraban obras de artistas cubanos fallecidos, artistas cubanos exiliados, y jóvenes artistas cubanos-americanos, todo ello haciendo uso de un encomiable trabajo periodístico. No se presentaron artistas radicados en Cuba.

El antiguo Miami Art Museum.
Cortesía de Wikipedia.

En Octubre del 1982, se fundó en la Pequeña Habana el Museo Cubano de Artes y Cultura. Inmediatamente se convirtió en el nuevo epicentro para el arte cubano en la ciudad. Miles asistieron a los eventos del museo, y el número de colecciones de arte cubano continuó creciendo.

En 1984, bajo la guía del historiador de arte Giulio Blanc y la entusiasta del arte y coleccionista de arte Dolores Smithies, la subasta de arte latinoamericano en Sotheby’s promovió sus ofertas primero en Miami. Poco tiempo después, la feria de Arte en Miami se estableció, constituyéndose rápidamente en un centro para la exhibición y promoción del arte cubano y cubano-americano aceptado en Miami.

Al crecer el mercado la comunidad artística se volvió más numerosa. Las normas prevalecientes que regían la escena de arte local, comenzaron a ser cuestionadas y desafiadas.

La máxima no escrita que prohibía la exposición local de obras por artistas cubanos de la isla, fue eliminada en 1988 con la inclusión de una pintura del artista Manuel Mendive en una muestra en el Museo Cubano de la ciudad.

Se desató el infierno.

La interrupción de las políticas de censura provocó una conmoción social significativa en la comunidad. Todo esto resultó en debates, controversias, acusaciones de traición, violencia, agresiones físicas, actos de terrorismo e incluso persecuciones gubernamentales. Fue un momento terrible para el arte cubano en Miami.

Afortunadamente, la corte federal estadounidense se puso a favor de la libertad de expresión y libertad artística. La decisión judicial, Cernuda contra el gobierno de los EE.UU, caso No 89-1265 del 19 de septiembre, 1989, abrió el camino para el arribo  legal e ininterrumpido del arte cubano de la isla a los Estados Unidos de América.

Ese día, 18 de septiembre de 1989, la corte dictaminó que las leyes de embargo no serían aplicadas a las artes.

Bajo el nuevo marco legal, lentamente pero de forma segura el arte cubano moderno y contemporáneo comenzó a florecer. Las políticas de intercambio de personas de la administración de Clinton hicieron posible que no solo sus obras sino los artistas cubanos pudieran venir a los EE.UU.

Flora Fong, La Llegada de la noche (The Arrival of the Night), 1997
Courtesy Cernuda Arte

En el 2000, nuestra galería promocionó y popularizó en Miami las muestras individuales de artistas cubanos de la isla, a los que se les otorgó visas para viajar a los EE.UU y asistir a sus inauguraciones. Alfredo Sosabravo, Flora Fong, Miguel Florido, Roberto Diago, Ana Toledo, Vicente Hernández, y otros participaron en este momento singular.

Alberto Sosabravo, Mascarada Nocturna, 1999
Cortesía de Cernuda Arte.

Los años de George W. Bush, hasta el 2008, trajeron consigo un regreso a los días de aislamiento. Nuevamente las visas para artistas cubanos eran casi imposibles de obtener. La importación de obras de arte y pago a los artistas requerían de tanta burocracia, inspecciones y licencias que todas excepto algunas galerías desistieron.

Realmente era imposible sobrevivir sin un bufete de abogados especializado que respaldara. Tuvimos uno.

Como todos ahora conocen, hubo una luz al final del túnel y el actual reestablecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos países abrió grandes oportunidades de contacto, visitas, intercambios culturales, y un crecimiento potencial del arte cubano en esta ciudad y en el resto de los Estados Unidos.