Ernesto Leal, Word Cloud, 2013–2014
Cortesía de PAC Milano

En la Parte 1 de nuestra entrevista, los curadores de Cuba. Tatuare La Storia (Cuba. Tatuar la historia) hablaron sobre cómo surgió la muestra y los 31 artistas seleccionados. A continuación, Diego Sileo y Giacomo Zaza hablaron sobre cómo surgió la muestra y los 31 artistas seleccionados. A continuación, los curadores comparten detalles de la configuración de la exposición, sus propias dinámicas de trabajo, y la perspectiva única que los artistas cubanos contemporáneos traen al mundo del arte internacional.

Diego, en su ensayo en el catálogo de la exposición, destacó la importancia del trabajo de los artistas como reflexión social, y en ocasiones les llamas etnógrafos. Coméntenos más sobre este concepto de «artista como etnógrafo».

Celia-Yunior, Así no se da el café, 2013.
Foto: Annamaria La Mastra, cortesía de PAC Milano.

DS: El medio etnográfico considera una práctica artística vinculada al contexto, examinando los procesos interdisciplinarios y / o transdisciplinarias, dando al artista un papel de redentor. En este sentido, más que la inspiración, la investigación es el detonador para el proceso de la creación. El artista, en su papel como etnógrafo, es un detective contextual.

Muchos artistas cubanos exploran un aspecto del trabajo creativo separado de los estratos del arte, la etnografía y la antropología. Ellos analizan las formas en que el arte contemporáneo absorbe los conceptos y métodos de estos campos, y los traduce en reflexiones y procedimientos defamiliarizadores y políticamente densos.

Una vista de la exp con, a la izquierda, Luis Gómez Armenteros, Un sueño sufi, 2011; a la derecha, Tony Labat, Dialéctico, 1978.
Foto: Annamaria La Mastra, cortesía de PAC Milano.

En este sentido, los artistas cubanos demuestran cómo, en un campo relativamente nuevo de la investigación, influenciado por una dimensión cada vez más internacional del sistema del arte, la etnografía y la antropología están tan profundamente encarnadas en la práctica del arte, que el arte mismo se convierte en un medio de investigación.

En aras de buscar coherencia, los artistas cubanos eligen deliberadamente  proporcionar un punto de vista específico y parcial de sus objetos. Consideran áreas del arte en las que existe un verdadero interés en aceptar responsabilidades sociológicas y políticas; desmantelando puntos de vista etnocéntricos y residuales; reflexionando sobre los efectos de la cultura de masas; teniendo en cuenta sus propios puntos de vista sobre la historia de la dominación de una población sobre otra; y reteniendo una visión crítica con respecto a los resultados de la globalización.

Vista de la exposición Cuba.Tatuare la storia.
Foto: Annamaria La Mastra, cortesía de PAC Milano.

Con este papel de «artista como etnógrafo» en mente, ¿cómo imagina a los artistas cubanos participando en una escena artística más amplia?.

DS: En estos nuevos circuitos globales, los artistas cubanos trabajan en muchos países diferentes. Viajar, y mudarse a otro país, ya no representan un desarraigo traumático. Más bien, refleja la identidad de los artistas que son flexibles, capaces de expresarse en diferentes contextos y adaptar sus enfoques en diversas situaciones.

Los Carpinteros, Clavo ocho, 2015.
Foto: Annamaria La Mastra, cortesía de PAC Milano.

A pesar de que sus obras no están, por definición, alejadas de los detalles de sus investigaciones sociológicas contextuales, sus formas de representarlos son únicas. Los resultados exhiben las habilidades de los artistas a la hora de convertir en imágenes los resultados de sus investigaciones mediante la combinación de una amplia gama de materiales.

¿Qué me pueden decir de ustedes como curadores?. ¿Cómo fue la dinámica entre ustedes?.

GZ: Juntos estudiamos el escenario del arte de Cuba, sobre todo, los últimos 20 años. Nosotros prestamos especial atención a obras centradas en aspectos sociales y etnológicos, enfocados a comentar sobre identidad cultural y sus diferencias, vinculados a la muerte y  una visión crítica.

Vista de la instalación Sloppy Joe’s Bar Dream…, 1995, por Carlos Garaicoa.
Foto: Annamaria La Mastra, cortesía de PAC Milano.

Mediante la combinación de nuestros puntos de vista y conocimientos, tuvimos éxito al explorar los aspectos performativos del arte contemporáneo en Cuba, que en nuestra opinión (como curadores europeos) parecen ser los más interesantes.

Con la ayuda de Diego fuimos capaces de incorporar una significativa sección dedicada al trabajo de Félix González-Torres.

Complete una detallada selección de obras de arte relacionadas con el uso de la fotografía y el vídeo. Diego estableció una impresionante red de contactos entre los artistas cubanos que actualmente trabajan fuera de la isla, mientras me ocupe de explorar sobre el trabajo de aquellos que viven en la isla.

Vista de la exposición con, a la derecha, Carlos Garaicoa, Deleuze & Guattari Fixing the Rhizome, 2008; al fondo, la instalación de video El deseo, 2014, por Susana Pilar Delahante Matienzo.
Foto: Annamaria La Mastra, cortesía de PAC Milano.

¿Qué es lo que hace de Cuba: Tatuare la storia una buena exposición para PAC Milano?. ¿Cómo una muestra como esta se inserta en el programa curatorial de la institución?.

DS: Es una buena oportunidad para hablar de Cuba y tratar de comprender mejor la compleja situación cubana. Esa situación que mucha gente, y no sólo aquí en Italia, creen entender por tan solo saber sobre el Che Guevara y Fidel Castro, y tener ciertas simpatías neo-románticas e idealizadas simpatías revolucionarias que siempre han oscurecido la historia real del país.

Marrero & Toirac, Con permiso de la historia, 1994
Cortesía de PAC Milano

PAC Milano ha asumido el reto de una exposición sobre arte contemporáneo por artistas cubanos de la década de 1980 hasta la actualidad, con el objetivo de corregir los conceptos erróneos y mitos sobre Cuba, y aclarar algunos temas que siguen generando debates y discusiones significativas.

¿Viajará la exposición?

DS: Sí. Desde octubre a diciembre de 2016, estará en Palermo en el Zisa (ZAC), y estamos trabajando en otros dos lugares en el extranjero.

A la izquierda, María Magdalena Campos-Pons, Sín titulo, 1995; a la derecha, Kcho, Estelas en el mar mi abrigo y mi sosten.
Foto: Annamaria La Mastra, cortesía de PAC Milano.

¿Algo más quieren añadir?

GZ: Para este proyecto en Milán, la característica fundamental es el concepto de la historia dinámica de Cuba, que consiste en movimientos a través de fronteras y disturbios vinculados a la nacionalidad, la idea de pertenencia, una existencia precaria, y la capacidad de resistencia. Teniendo todo esto en cuenta, Cuba: Tatuare la storia intenta producir nuevas interpretaciones, retos e incertidumbres.

El arte de los artistas cubanos expresa una forma de pensamiento libre de restricciones, y que estimula la conciencia de los individuos y la sociedad en su conjunto. Clama por los derechos de las personas, pero aún más por la capacidad de reacción de los individuos, un ciudadano sediento por disfrutar de sus derechos y libertad. Sigue siendo un arte que combina las facultades del intelecto con los materiales de arte, una reacción contra el vacío contemporáneo y la “vacía indiferencia”.

Cuba. Tatuare la storia corre en PAC Milano hasta el 12 septiembre.

Una vista de la expo con, en primer plano, Los Carpinteros, Clavo siete, 2015.
Foto: Annamaria La Mastra, cortesía de PAC Milano.
Rafael DíazCasas historiador del arte y curador independiente con sede en Nueva York. Interesado en Arte Moderno y Contemporáneo, con un enfoque en Arte Latino Americano. Él escribe sobre el arte y la cultura para varias publicaciones. Co-Autor Hard Light: The work of Emilio Sanchez, Prestel, Londres – New York, 2011. Actualmente está trabajando en una monografía y un documental sobre la historia de la abstracción en la segunda mitad del siglo XX en Cuba.