Sandra Levinson y el gato Calabaza en el Center for Cuban Studies (Centro de Estudios Cubanos), ca. 1985–89
Cortesía de Sandra Levinson

Sandra Levinson es una verdadera pionera del arte cubano contemporáneo. Nunca ha querido hacer una entrevista como la que acordamos en un día hermoso de junio de este año la cual nos tomó  casi tres años para ponernos de acuerdo sobre la hora y el lugar. Es una historia fascinante, y sólo una parte de ella se puede escribir. Con suerte, Sandra escribirá un libro sobre sus experiencias. Mientras tanto, he aquí una versión editada de la conversación de nuestra tarde.

Sandra, cuándo y por qué fuiste a Cuba por vez primera?

Me hubiera gustado visitar  Cuba desde 1959. Era la mayor rebelde en Mason City, Iowa! y asistí a la escuela en Manchester, Inglaterra con una beca Fulbright.

En 1969, estaba trabajando en la ciudad de Nueva York como reportera para Ramparts, una revista de izquierdas, y como profesor en City College. Los periodistas Peter Jennings, Saul Landau, y yo fuimos invitados por el gobierno cubano para visitar la isla. [Ese mismo año, Fidel había llamado para La Zafra de los Diez Millones.]

Una obra por Dagoberto Driggs Dumois en la colección personal de Sandra Levinson.
Cortesía de Sandra Levinson

En el quinto día de nuestro viaje-  un día que nunca olvidaré, 9 de julio de 1969- nos llevaron  en un camión a un campo de caña. Nos bajamos del autobús y sentado en una pila de caña estaba Fidel Castro.

Ninguno de nosotros sabíamos cómo cortar la caña de azúcar. Fidel me enseñó cómo usar un machete.

Durante el corte, fui herida por uno de los otros periodistas y para sorpresa mía Fidel me llevó al hospital. Acabé teniendo dos cirugías espinales debido a esta lesión. Fidel se sintió mal por habernos empujado a cortar caña sin una formación real.

En los años posteriores, traje  un montón de gente famosa a Cuba-Jack Nicholson y Gregory Peck, Norman Mailer, y Harry Belafonte … muchos. Todos querían conocer a Fidel. Y Fidel era un oyente atento.

¿Cómo te involucraste con el arte cubano?

En 1969 y 1970, conocí y me hice muy amiga de Raúl Martínez y Manuel Mendive. Me encontré con sus buenos amigos, que también eran artistas.

Sandra Levinson y Raúl Martínez, 1973, en una foto por Luc Chessex.
Cortesía de Sandra Levinson

¿Cómo los artistas vendían su arte en esos días?

No lo hacían. El arte no era un producto comercial en aquel entonces, no había mercado del arte cubano en ese momento. Daban sus obras de arte a sus amigos.

Si no hubiese sido gay, Raul Martinez hubiera enseñado en la Escuela Nacional de Arte. Sin embargo, él diseñaba libros para el instituto Cubano del Libro. Otros artistas le denominaban “maestro” y estudiantes de la ENA como Choco y Nelson Domínguez merodeaban en su casa, para aprender de él.

Una abstracción por Raúl Martínez en la colección personal de Sandra Levinson.
Cortesía de Sandra Levinson

¿Qué la hizo enamorarse del arte cubano?

Nunca estudié arte -Cuba despertó mi interés. Empecé a recoger carteles que abordaban la manifestación artística de la Revolución. Mi primer cartel fue para un evento de danza en 1968, fue hecho en un estilo Art Deco. Arranqué carteles de las paredes en La Habana.

En aquel entonces no había galerías en Cuba.

Cartel de serigrafía por la campaña nacional de alfabetización, 1961.
Cortesía de Sandra Levinson

¿Cuándo se abre el Center for Cuban Studies (Centro de Estudios Cubanos)? ¿Cómo surgió la idea?

En 1972, [el reportero gráfico] Lee Lockwood y Saul Landau tuvo la idea de abrir un centro de investigación. Me pidieron que fuera el director durante un año. Y acepté. El Centro de Estudios Cubanos abrió ese año en Nueva York como una institución educacional y no lucrativa, destinada a ofrecer información sobre Cuba y contribuir a la normalización e relaciones entre EE.UU. y Cuba.

Hay que recordar que en 1972, no se podía obtener permiso para ir a Cuba. Artistas y periodistas viajaban como «invitados». Activistas como Abbie Hoffman, Tom Hayden, por supuesto, y yo, como una periodista, ibamos frecuentamente.

Los cubanos nos regalaban libros sobre la Revolución, para enseñarnos al respecto y sobre Cuba. Ellos estaban felices de saber que los usaríamos en el Centro.

El Centro de Estudios Cubanos se convirtió en una biblioteca. Trajimos todos los carteles. Todo el mundo nos daba arte. Esa fue mi introducción al arte cubano.

En 1999, el Centro inauguró el Cuban Art Space (Espacio del Arte Cubano); una galería para programas culturales y muestras regulares.

La cubierta del primer folleto para el Center for Cuban Studies (Centro de Estudios Cubanos), 1973, diseñado por Raúl Martínez.
Cortesía de Sandra Levinson

¿Tuviste algún problema con el gobierno de Estados Unidos en aquel momento?

¡Sí! El FBI golpeó la puerta de casa. Me contactaron  en el aeropuerto cuando regresé de Cuba. Yo era una activista, y siempre me estaban molestando.

Cuando el Centro abrió oficialmente, nunca más me molestaron en casa.

En 1973, ocho meses después de su apertura, anticastristas exiliados cubanos bombardearon el Centro. Pensaron que era una fidelista.

Estaba sola en el edificio. Las ventanas explotaron sobre mí. El Centro fue completamente destruido. Tuve mucha suerte [de haber sobrevivido].

Carteles de la Isla en el Center for Cuban Studies (Centro de Estudios Cubanos).
Cortesía de Sandra Levinson

Dos agentes del FBI vinieron a entrevistarme. Me hicieron una sola pregunta, y fue sobre los bombardeos en la zona de la Bahía [de California]. Se interesaron por Patty Hearst y dijeron: «Todos los bombardeos están relacionados.»

Los expulsé de allí.

Los cubanos anticastristas eran un grupo muy violento. Mataron a un agente de viajes que estaba tratando de conseguir visas para viajar a Cuba, y mataron a mi amigo en la Misión Cubana de las Naciones Unidas. Años más tarde, un grupo de Miami se hizo responsable.

Pensaba en ese entonces: «No voy a abandonar el centro hasta que tengamos relaciones normales con Cuba!» Pensé que una vez Nixon saliera, el futuro presidente haría algo. Nunca imaginé tomaría 10 u 11 presidentes antes que algo fuera hecho. Pensé eran un par de años, no 40.

Es reconocida como la persona que hizo posible que los coleccionistas de Estados Unidos adquirieran arte cubano y lo trajeran aquí. ¿Cómo surgió la idea?

Mi idea era demandar al Departamento del Tesoro. Una ley de 1988 permitía que material informativo fuese traído de cuba a EEUU. Pero la definición de “material informativo” excluía concretamente al arte cubano. En el consejo de un abogado, pasé una enorme cantidad de tiempo tomando declaraciones y adquiriendo materiales para el caso en la corte. Invité y derroté al [influyente crítico de arte] Dore Ashton y Alex Rosenberg y otros diez.

Fuimos a los tribunales y ganamos. Cambiamos la ley. Estoy muy orgulloso de nuestra participación.

Sandra Levinson y Manuel Mendive en los principios de 1980.
Cortesía de Sandra Levinson

Cuando comenzaron, cuáles eran los objetivos del Centro de Estudios Cubanos?

Ayudar a normalizar las relaciones entre los Estados Unidos y el pueblo cubano.

Pusimos información a disposición de las personas, con alcance a los profesionales, médicos, académicos.

Todavía no estábamos centrados en el arte, pero habíamos comenzado a coleccionar.

En 1996, durante la administración Clinton y su política de intercambio pueblo-a-pueblo, iniciamos los viajes de grupos a Cuba. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos comprobaba a cada persona. No fue fácil.

Nuestro «Viaje a las Raíces Africanas » fue nuestro mayor éxito. Incluía el arte, la música y la comida.

Durante ese tiempo conocí a muchos artistas residentes en Cuba. La mayoría de ellos eran autodidactas. Los ayudamos económicamente. Si oíamos hablar de un artista que vivía en el bosque, lo comprobábamos. A veces no se trataba ni siquiera de un pueblo, solamente  un claro en el bosque.

Nos encontramos algunas personas con mucho talento. Conozco muchos artistas autodidactas fuera de La Habana. No los tuve en cuenta hasta ver sus obras.

Una obra por Elsa Mora de la colección personal de Sandra Levinson.
Cortesía de Sandra Levinson

El arte autodidacta proviene principalmente de la década de 1990, cuando la Unión Soviética se derrumbó. No había trabajo, el único trabajo era vender arte. Panaderos, policías, veterinarios, médicos, conductores de camiones dejaban o perdían sus empleos y formaban grupos artísticos en ciudades pequeñas. La ciudad de Santiago de Cuba, recientemente les dio un edificio para exponer.

Este es el «otro» mercado del arte cubano. Creo que incluso hoy en día, una vez al año, artistas autodidactas exponen sus obras en Santiago de Cuba.

¿Cómo se siente con relación al viaje del presidente Obama a Cuba? Y el impacto en el arte cubano?

Fui una decisión  inteligente. En diciembre de 2014, cuando oí su conferencia de prensa, lloré. Sentada con una botella de ron, simplemente llorando.

Con respecto al arte, creo que es muy importante para los artistas mantener el arte auténtico. Quiero que muestre a “Cuba”.

Lo que es difícil de imaginar es un artista de 15 años mirando a su país sufrir cambios. En cinco años tendrá sólo 20, y no va a saber lo que es auténticamente cubano. Ese es mi temor.

No quiero que el mercado de Estados Unidos impulse al arte cubano o determine lo que es «real».

Por todo esto, creo que vamos a ver un cambio real cuando se levante el embargo.

¿Qué significa la Revolución para los artistas cubanos de hoy?

En Cuba, hay tantas opiniones como artistas. Entre los artistas de mayor edad, creo que la revolución es lo que los hizo artistas. En cambio, los artistas jóvenes de hoy están fuera para romper todas las barreras.

Los músicos y artistas cubanos han sido las «estrellas de rock» de la cultura desde los años 1990. Con la apertura de la sociedad en general, tendrán aún más éxito si tienen algo que decir.

Sandra Levinson en una exposición reciente en Seattle.
Cortesía de Sandra Levinson

¿Alguna vez has querido exhibir tu colección?

Mi sueño es tener una muestra y catálogo de mi colección. Quiero que la gente sepa que uno no tiene que poseer un fondo para tener una gran colección.

Tengo la mejor colección de carteles cubanos raros. He recibido llamadas de organizaciones pidiéndome que exhiba.

¿Qué futuro le deparas al Centro de Estudios Cubanos?

Quiero abrir un centro en Cuba. Una de las razones es mostrar una gran cantidad de obras de La Habana y afuera de la capital, porque las galerías de La Habana no muestran mucho del arte de otros partes del país. ¡Y hay arte fantastico afuera de la capital!

¿Lo harás?

¡Sí!