Guillermo Ramírez Malberti, ¿Seré como el Che?, 2015
Cortesía de Guillermo Ramírez Malberti

Con una sonora actuación de la comparsa Los Componedores de Batea, natural del barrio de Cayo Hueso, el 22 de mayo fue inaugurada la muestra “Identidad: Acuarelas, bronces, instalaciones” del artista cubano Guillermo Ramírez Malberti.

La comparsa Los Componedores de Batea en la inauguración de la muestra “Identidad”.
Foto: Cuban Art News
José Lezama Lima en casa, en una foto de 1969 por Iván Cañas
Cortesía de Iván Cañas

La sede escogida fue la casa natal de José Lezama Lima, en Trocadero 162, sitio donde el poeta e intelectual- uno de los más importantes del siglo XX cubano- desarrolló sus innumerables  contribuciones a la cultura cubana. Así lo retrató, en 1969, un joven fotógrafo llamado Iván Cañas, en medio de los libros, que fueron siempre su bastión más preciado.

Dentro del abigarrado panorama de exposiciones en la 12va Bienal de La Habana, caracterizada como “La Bienal del Deshielo” por la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la exhibición de Malberti se distinguió entre todos los proyectos por dos elementos esenciales: la reflexión autobiográfica sobre la memoria histórica, y una exquisita factura en la realización de las obras. Malberti es de los creadores que no se deslumbra por el post conceptualismo extendido en el arte cubano actual, y su obra evidencia las sabidurías de una mano consumada.

La crítica y curadora Mava Peraza ha definido a Malberti como: “se sitúa en los predios de la crónica social, pero no trata de establecer un retrato costumbrista ni una visión edulcorada de la vida cotidiana en la isla. Pero el artista propone un realismo ante todo comprometido con lo social. Su pretexto autorreferencial no solo descubre un universo íntimo. La imagen que proyecta se construye a similitud de cualquier cubano en sus relaciones habituales, enfrentándose al entorno que le rodea“.

Vista del primer salón de Identidad
Foto: Juan Carlos Borjas

Malberti es un artista dotado de habilidades múltiples, comenta Maeva. “no nos encontramos con un pintor o un escultor autolimitado a los tecnicismos de una u otra vertiente, sino frente a una creación que resume su validez en el trasfondo conceptual y antropológico que ha asimilado. Así destacan entre sus trabajos las intervenciones públicas, su labor sostenida en el arte ambiental, y su gusto por retomar desde tópicos y simulaciones diversos un sentir común lo que propicia la cubanidad de su obra, la cual también resulta comprensible por un público heterogéneo.

La materia prima con que Malberti trata es la memoria autobiográfica, familiar. El artista ha seleccionado fotos de su archivo privado, las ceremonias familiares, sus propias fotos de niño, las imágenes de sus padres (conocidos actores de la televisión cubana) y las convierte en documentos de un proceso histórico con el que se identificó la vida cubana durante medio siglo. “Integrados o gusanos” fue la manera en que la sociedad cubana distinguía a partidarios de la Revolución, o sus detractores. No hubo espacio para términos medios. Para los primeros era posible el ascenso social, para los segundos, solo el exilio o el silencio.

Guillermo Ramírez Malberti, La boda del 64 de mamá y papá, 2015
Cortesía de Guillermo Ramírez Malberti

Las acuarelas en la primera sala del Museo Lezama evidencian la transformación del documento en icono del pasado. Un pasado del cual Malberti (y su generación) no puede desprenderse radicalmente, pero del cual necesita encontrar un distanciamiento que le proyecte a un futuro ya contradictorio. Las figuras -dibujadas con maestría como piezas de bronce- adquieren una dimensión heroica, congeladas como monumentos similares a las esculturas del Realismo Socialista soviético.

Guillermo Ramírez Malberti, Santa devoción, 2015
Cortesía de Guillermo Ramírez Malberti

Las referencias autobiográficas son evidentes en ¿Seré como el Ché? y Sagrada Devoción. La imagen de Malberti como pionero, o portando el carnet de miembro de la Juventud Comunista, integran una iconografía compartida. Si Hemingway perteneció a la Lost Generation, Malberti perteneció a la generación de los hijos de la Revolución, más de 100 000 niños que integraron el boom demográfico de los años 60 en Cuba y nutrieron las instituciones educativas financiadas por el Estado. Después de 1967, cuando el Che Guevara es asesinado en Bolivia, “Seremos como el Che” se convirtió en el slogan oficial de los baby boomers de la Revolución.

Vista de la exposición Identidad
Foto: Juan Carlos Borjas

Los dibujos dan paso a una instalación en bronce. Es la pieza Como te cuento mi cuento II (2014). Sobre esta obra, Maeva explica: “Su serie Como te cuento mi cuento inaugura un camino de intimidad, donde el artista evoca estadios sociales y momentos importantes en la historia de la nación desde su genealogía familiar. La ácida ironía que yace en esta pieza muestra como la evolución y autoconsciencia del individuo culmina en la enajenación.

La primera versión de Como te cuento mi cuento data de 1994, la instalación escultórica se mostraba cargada de frescura e irreverencia desde el material escogido: el barro, pintada con gran desenfado. La muestra perseguía una coincidencia entre la historia y la vida familiar, entre lo privado y lo público; el artista pretendía buscar un punto de encuentro para la crónica social y la familiar.

Guillermo Ramírez Malberti, Como te cuento mi cuento II, 2014
Cortesía de la Colección Farber, foto: Juan Carlos Borjas

Para hacer esta instalación, Malberti acudió a las salas del Museo de La Revolución. Ubicado en Avenida de las Misiones, cerca del mar, el edificio ecléctico construído por el arquitecto belga Paul Belau fue Palacio Presidencial desde 1921 a 1959; y hacia 1970 fue convertido en Museo de la Revolución. Malberti parodia en su obra los dispositivos museográficos de un museo que muestra a través de armas, trajes, objetos, fotos y documentos la narrativa más ortodoxa sobre la historia política de Cuba.

“Veinte años después- explica Maeva- cambia la cosmovisión del creador y su modo de concebir el pasado: la nueva versión de dicha obrase plantea otros sentidos y rutas visuales. El conjunto aparece ahora fundido en bronce, ello le imprime cierto hieratismo a las imágenes y les otorga mayor solemnidad. La presentación se mantiene cargada de historicidad. Pero la calidez familiar se encuentra ausente: en su lugar se ha enraizado una fría distancia. La comicidad de la representación anterior ha sido sustituida por una ritualidad grave y estremecedora. El resultado final de este recorrido, semejante a un viaje de tesis; es la duda, la ruptura de los discursos que conforman el ADN individual.”

Guillermo Ramírez Malberti, Identidad II, 2015
Foto: Juan Carlos Borjas

La exposición concluye con “Identidad”, una instalación realizada este año en resina epóxica y fibra de vidrio. El niño repetido tres veces es el hijo de Malberti, cuya referencia parece concluir este ciclo dedicado a la memoria familiar. Con la mano levantada, las esculturas realizan el saludo de los pioneros, que aún gritan “Seremos como el Che” al comenzar cada día escolar. Las tres piezas ha sido pintadas con uno de los colores de la bandera cubana. La insignia patria, colgada detrás gracias a la cortesía de los vecinos del edificio, no tiene colores. El artista desea indicar que-más allá de los símbolos oficiales- serán los propios cubanos y cubanas quienes definan ahora sus destinos, rodeados de la incertidumbre de los tiempos.

Detalle de Guillermo Ramírez Malberti, Como te cuento mi cuento II, 2014
Foto: Juan Carlos Borjas

Los hijos de la Revolución crecieron y maduraron, y tienen hijos cuyos destinos no se identifican ya con los sloganes e ideales tradicionales. El tiempo de una épica compartida por todos, e igual para todos, ha concluído. Los nuevos protagonistas miran el presente, y dicen Farewell a la Revolución.

Abelardo G Mena Chicuri (La Habana 1962). Ex curador de arte contemporáneo del Museo Nacional de Bellas Artes, es consultor de la Colección Farber, Miami. Recientemente, ha creado en La Habana RM Estudio, una empresa de servicios de consultoría de arte para coleccionistas privados y corporativos.