Josuhe H. Pagliery and Rodrigo J. Orizondo, Still de video, Súper Vaselina, 2013/Teoría dorada de Popeye
Cortesía de Caridad Blanco

En la pasada temporada, uno de los momentos culminantes del 6to Salón de Arte contemporáneo fue la exhibición Las otras narraciones. Una década de animación independiente,  de la curadora Caridad Blanco. En continuidad a la charla con Abelardo Mena, la curadora conversa sobre el proceso de selección y montaje, el público, y cómo comprender la animación actual en Cuba y el mundo.

¿Dónde se aprende animación en Cuba?

La animación no se estudia en ninguna escuela del sistema de enseñanza artística. Aunque debiera existir ya una cátedra al respecto, sobre todo a partir del empuje que en tal sentido permiten los nuevos medios.

No obstante, la formación que se recibe -en general- en las escuelas de arte, con respecto al dibujo, la pintura, el modelado, el desempeño de las tecnologías emergentes y el manejo de diferentes programas digitales, es un soporte básico con el que cuentan muchos de los artistas que han venido asumiendo la animación desde hace algunos años.

Un grupo numeroso de ellos provienen de escuelas de arte, de las Academias de Artes Plásticas de diferentes regiones del país, del Instituto Superior de Arte (ISA) o del Instituto Superior de Diseño (ISDI), de la Facultad de Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA); aunque los hay también vinculados desde otras especialidades (Estudios Socioculturales, Comunicación Social y Arquitectura, entre algunas de ellas).

Installation view showing, at left, Marlón Portales, video from the series Avant-Garde: Yo solo soy un ejército, 2012
Courtesy Caridad Blanco

Solo los Estudios de Animación del ICAIC y los del ICRT, ofrecen un entrenamiento al respecto; cursos y talleres vinculados al tipo de animación que esas instituciones desarrollan y como apoyo al trabajo de sus propias producciones.

¿Existe algún festival relacionado con ella, como Lucas para el videoclip?

En casi todos los festivales de la imagen que se desarrollan en el país la animación ha aflorado de alguna forma. Como plataforma de reconocimiento, el más  visible es, sin duda, el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Existen, sin embargo, diversos encuentros -surgidos en el transcurso de más de una década- en los que la animación puede distinguirse como ese medio que no se reduce al mundo del cine y con oportunidades para otro tipo de obras.

En el año 2002, el Proyecto Lucas inicia su premio al mejor videoclip animado, también el Salón de Arte Digital, organizado por el Centro Pablo de la Torriente, muestra  audiovisuales animados desde 2003, la Muestra Joven del ICAIC crea desde 2004 un premio a la mejor animación. Y no puede dejar de mencionarse la presencia que la animación tiene en el Festival Internacional de Videoarte de Camagüey, aunque ese certamen  tiene como norma no hacer diferencias entre las obras.

Mención aparte merece Cubanima, único festival en la isla dedicado a la animación. Tuvo inicio en 2004, organizado por los Estudios de Animación del ICAIC. Comenzó siendo un evento competitivo de carácter internacional, y luego, solo un encuentro sobre animación cubana donde él público era quien premiaba las obras. Su última edición tuvo lugar en 2012, y en ella se abrió a todos los públicos, superando un enfoque limitado de la animación destinada solo a la niñez y la adolescencia,  e intentando recuperar al público adulto.

En la actualidad solo existe el Festival Infantil del Audiovisual La Espiral, organizado por la realizadora Ivette Ávila. Con un alcance internacional, este festival reúne y premia en lo fundamental  obras  que tienen a niñas y niños como realizadores. Su tercera edición se avizora para marzo de 2015.

Vista general del video Jardín, 2005, de Diana Fonseca
Cortesía de Caridad Blanco

¿Qué referentes internacionales tienen los creadores que desarrollan de manera independiente la animación en Cuba?

Existe en el pais una amplia tradición de consumo de animados y comics- fomentada por medio del cine y la televisión. Los de origen norteamericano – principal modelo de muchos los directores de animación que despuntaron en los sesenta- fueron casi sustituidos luego de 1959 por los llamados  “muñe y comicsquitos rusos”, etiqueta con la que se identificaron los animados soviéticos, unidos a los de otras cinematografías europeas (checos, húngaros, polacos y de la extinta RDA).

Ese registro fue ampliado a finales de los setenta y principios de los ochenta, entro el anime japonés, producciones que en la actualidad circulan con mayor fuerza de manera alternativa a los canales oficiales. Al igual que los nuevos animados norteamericanos de Hanna-Barbera, Cartoon Network, Disney y Pixar que se abrieron  paso desde inicios de los noventa.

Como referentes internacionales, algunos artistas reconocen a: Norman McLaren, Jan Švankmajer, Lars Arrhenius, Phil Mulloy, también a William Kentridge y otros creadores visuales que hacen uso de la animación como Kara Walker, Donna Conlon, y Magdalena Fernández. Otros, sin embargo, distinguen a Hayao Miyazaki y Tim Burton; a Sylvain Chomet, Albert P. Lazaro, Alain Gagnol y Jean-Loup Felicioli, de la escuela francesa y también a Jendy Tartarosky, Craig McCracken, Scott Wills, Dan Krall y Jonathan Hodgson.

Para espacios tan disímiles de creación ¿como se aplican los criterios de autoría en la  muestra? ¿Podrías precisar que interviene en cada uno de esos espacios?

La exposición distinguió como autores audiovisuales a todos los creadores que participaron en ella, con independencia del espacio creativo donde su obra se insertara. Esos espacios eran tres. En primer término, el asociado generalmente al arte, cuyo auge corrobora lo que algunos han dado en llamar «proceso de audiovisualización». incluía videos, videos de animación, videoinstalaciones, cortos experimentales, net art, proyecciones interactivas, video ensayos, mapping y performances audiovisuales. Todos ellos reconocidos dentro del campo de la videocreación, un horizonte cuya amplitud es en realidad mucho mayor de lo que habitualmente se asocia con él en nuestro contexto.

I.M.G. Mauricio Abad y Marcel Márquez, Colonia, sesion de mapping, Museo de Arte Colonial, La Habana, 2014
Cortesía de I.M.G. Mauricio Abad and Marcel Márquez

El segundo, se concentraba en lo televisivo: spots y mensajes de bien público; ambos audiovisuales realizados por diseñadores y ejecutados a partir del encargo de diversas instituciones, culturales o no. En la muestra aparecen junto a otro tipo de cortos publicitarios, créditos de programas y algunas series.

De este mismo grupo participan los videoclips, hechos a solicitud de los músicos y las disqueras. No todos los realizadores de clips pertenecen al gremio de la televisión como pudiera pensarse. Entre ellos hay cineastas, diseñadores, incluso músicos y otros creadores visuales.

El tercer espacio de la imagen lo conformaron obras del ámbito cinematográfico: documentales, cortos y largometrajes de ficción, en algunos solo realcé lo relativo a los efectos visuales, realizados  por artistas  que trabajan independientes a la industria.

Cuando se habla de autoría, es oportuno destacar otros detalles no menos relevantes. Por ejemplo, la exposición integra con igual nivel de legitimidad lo referido a la videocreación y al cine, junto a diversas modalidades promocionales o publicitarias, tradicionalmente no valoradas como artísticas (spots, mensajes de bien público, videoclips, entre otras). así, un grupo relevante de artistas figuraron aquí por primera vez, relacionados con la animación. El trabajo de los diseñadores, la eficacia de la animación en las campañas y en la promoción de la cultura en general, no había sido justipreciado.  Animación es mucho más que dibujos animados y productos para niños y adolescentes, como permite ver este proyecto, desmarcándose de los estereotipos que se manejan en nuestro contexto.

Vista panorámica de Rewell Altunaga, Crisis, 2010–2014, modivicación del videojuego Crysis creado por Crytek y publicado por Electronic Arts.
Foto Manuel Larrañé, cortesía de Caridad Blanco

Existen autores que en solitario llevan adelante todo el proceso de la obra. Otros, tienen la idea, la desarrollan y dirigen en cada detalle, aunque buscan un animador experto para la realización. Hay quienes forman duetos creativos y los que solamente utilizan algún tipo de servicio para completar la obra, como puede ser la edición. También los que trabajan en equipo, a varias manos. Pero a todos les consideré autores por igual de la obra. Hay grupos permanentes, incluso algunos que se han convertido en productores independientes reconocidos.

Varias obras de la muestra pudieran asumirse como “animaciones experimentales”. Hacer este tipo de clasificación no es una motivación de esta exposición. Pero las particularidades estéticas de ciertos autores que destaqué los aproxima en alguna medida a las nociones que se tiene de esa categoría. Quise mirar ante todo, esa visión que los artistas tienen sobre el mundo y el estado de las cosas en él, en qué medida lo utilizan para problematizar acerca de la realidad (glocal); los conceptos que desarrollan, la poesía que exhalan, los planteos de género; lo que construyen para comunicarse con el público, las posibilidades expresivas que movilizan en función de sus ideas trascendiendo el mero  entretenimiento y los estándares de la industria y los mass media.

El sello de autor podía reconocerse, lo mismo en los cortos de Ángel Alonso o Yolyanko Argüelles, que en los videos de animación de Saavedra, Fernando Rodríguez, Sandra Ramos, Glenda León, Diana Fonseca o Yamil Garrote; en documentales como Delirio de Alejandro E. Alonso  y  Lázaro  Lemus,  Uvero de Arian Enrique Pernas, en las instalaciones de Duvier del Dago y Reinier Nande, en filmes como Memorias del desarrollo de Miguel Coyula, entre otras muchas obras.

¿Cómo concibió en términos de público una muestra tan grande?

La exposición esta compuesta por diferentes secciones o segmentos. Ellos en sí mismos constituían sugerencias de lectura. Un circuito destinado a la televisión, salas que remedaban las cinematográficas o la que tenemos en casa frente a la TV, se alternaron  con zonas de proyección  individualizadas para destacar procedimientos artísticos puntuales. Cada espectador ajustaba sus propios recorridos a través de un espacio flexible.

Se buscó al máximo potenciar el disfrute estético de las visualidades generadas, fuese ante  los monitores y televisores LCD, que en las proyecciones de conjuntos de obras, en las pantallas individuales; en el emplazamiento de las instalaciones y piezas interactivas, así como en los espacios públicos elegidos para el mapping y la performance de música electrónica. Los textos impresos y la información dispuesta en la exposición condujeron en lo posible al espectador en su visita y le ofrecieron información imprescindible para que pudiera transitarla de manera óptima.

¿Qué actividades colaterales implicó el evento y experiencias que propuso la muestra?

La exposición fue diseñada junto a un ciclo de encuentros teóricos, como alternativa para ampliar y actualizar en más de un sentido la información que la exposición ponía a circular.

Fueron nueve presentaciones que estuvieron a cargo de artistas y de expertos en la materia, algunas de ellas con jornadas especiales que permitían ponerse al día con respecto a lo que se está haciendo tanto en Cuba como en el mundo: el Stop motion por Ivette Ávila y David Jaime; la animación 3D y los efectos visuales por Víctor López. Lázaro Saavedra intervino desde su experiencia en la videocreación, y ofreció además un reporte de las principales exposiciones que con diferentes enfoques a propósito de la animación, se han realizado luego de 2000, en diferentes lugares del orbe.

También se hizo hincapié en el valor que este medio expresivo tiene en nuestro contexto, en materia de promoción y publicidad, con una intervención a cargo de Raúl Valdés (Raupa). Expertos como  Aramís Acosta revelaron las obras animadas de los años sesenta y la experiencia creativa de los artistas vinculados al Departamento de Dibujos Animados del ICAIC. Las intervenciones de Mario Másvidal (La animación hoy: continuidad y ruptura) y Dean Luis Reyes (La animación como esencia del cine), ofrecieron la posibilidad de sintonizar una parte del pensamiento crítico que se mueve hoy en Cuba en torno a ella.

Un panel conducido por Magaly Espinosa, concluyó el ciclo, acerca de las posibilidades de la animación desde diversas perspectivas en correspondencia a como se manifiesta la creación audiovisual contemporánea.

Vista panorámica de Yolyanko W. Argúelles, La catedral sumergida, 2007
Foto Manuel Larrañé, cortesía de Caridad Blanco

¿Qué resonancias tuvo el evento?

Ha sido una exposición bien recibida, con múltiples reseñas y espacio en los medios. Su resonancia tiene que ver con el hecho de ser una aproximación integradora con respecto al audiovisual cubano contemporáneo, con ubicar a la animación en un contexto más amplio, el de la cultura visual. A raíz de ese enfoque fue posible usarla como un puente para conectar: artes visuales, televisión y cine, entresacando lo momentos más sobresalientes de una década de animación independiente en la isla.

Las otras narraciones: Una década de animación independiente fue curada por Caridad Blanco de la Cruz, y presentada en el centro Wifredo Lam de arte contemporáneo de Septiembre 13–Octubre 18, 2014; como evento del 6to Salón de Arte contemporáneo, organizado por CDAV.

Abelardo G Mena Chicuri (La Habana 1962). Ex curador de arte contemporáneo del Museo Nacional de Bellas Artes, es consultor de la Colección Farber, Miami. Recientemente, ha creado en La Habana RM Estudio, una empresa de servicios de consultoría de arte para coleccionistas privados y corporativos.