Abel Barroso, Pinball del emigrante, 2012
Cortesía de Pan American Art Projects

Con obras que van desde computadoras de madera hasta máquinas de juegos tratando de la migración, Abel Barroso ha introducido en el arte cubano un toque irónico a los temas de la vida contemporánea en la isla, y el mundo. En charla con Maeva Peraza, el artista profundiza en los temas y las estrategias visuales que componen su arte.

En tu obra es evidente el gusto por manipular la tecnología y los nuevos medios de comunicación. ¿A qué intereses responde esta voluntad?

Primeramente, siempre he tratado mi obra con una proyección universal. Me interesa que mi trabajo sea capaz de entenderse en cualquier parte del mundo; ya sea Japón, Europa o América Latina. Pero la obra debe llevar el sentir de dónde es creada, de dónde nace mi identidad como ser humano.

Vista de la instalación Café internet del tercer mundo, 2000, de Abel Barroso
Cortesía de HenryMoore.org

En el caso de la tecnología, todo surgió a partir de que realicé la obra Café Internet del Tercer Mundo, yo siempre he usado este apelativo al «tercer mundo» como una mezcla de humor en todas las piezas. El Café Internet… fue mi primera obra tecnológica. En ese momento, al igual que ahora, era complejo el acceso a Internet y yo quería proponer un Internet alternativo; una solución que fuera a la vez una obra de arte. Esa solución era para mí crear un espacio, un café real, donde se servía comida, había personas atendiendo las mesas, y también había músicos que tocaban las típicas canciones que se interpretan en los lugares turísticos.

Lo que hice fue intervenir ese sitio y coloqué mis objetos, es decir, estructuras en forma de computadoras, que ubiqué en un espacio, de forma tal que cuando el público entrara viera que en las paredes existían obras de arte imitando a las computadoras, y que aquello se iba a convertir en algo más. La  experiencia no solo consistía en ir a consumir a ese lugar, al visualizar la obra iban a generarse otros intereses. Muchas veces funcionó así y el público, que iba buscando un espacio donde comer, notaba que estaba participando de algo distinto, de una obra de arte; no entendían muy bien al principio, pero se daban cuenta de que algo pasaba.

Una computadora de madera, parte de Café internet del tercer mundo (Third World Internte Cafe), 2000, de Abel Barroso
Cortesía de Universes-in-Universe.de

El Internet que yo propuse en ese momento se basaba en manivelas mecánicas, con una pantalla hecha con una impresión digital. Las manivelas provocaban el desplazamiento del rollo de papel hacia delante y hacia detrás, como se hace en Internet.

Ahí comenzó mi acercamiento a la tecnología, que está motivado por un contexto de precariedad, donde no todo el mundo tiene una computadora ni Internet en su casa. Yo quería dialogar con esa precariedad, crear una especie de alternativa que funcionaba en el contexto. Es decir, en otro país mi Café internet del tercer mundo se convertía en otra cosa; y en Cuba, en la Bienal de La Habana, tenía un contenido distinto, pues las circunstancias influyen en la validez del contenido de todas las piezas.

Resulta paradójico: una parte importante de tus piezas, desde el propio título marcan una distinción tercermundista (Automóviles del tercer mundo, Café Internet del tercer mundo, Video arte del tercer mundo), pero dichas piezas discursan precisamente sobre el consumismo o fenómenos propios del primer mundo.

En este tipo de obra siempre me interesa plantear las contradicciones que existen en un contexto donde no hay recursos reales o de última generación, y cómo el contexto reinterpreta esos recursos y los revaloriza. Por ejemplo, frente a los automóviles modernos, yo hacía mis automóviles de madera; frente a las computadoras con velocidades cada vez mayores, yo proponía hacer computadoras de madera, con recursos simples. Esa simpleza aparente es el vehículo que manipulo para ironizar sobre el acceso a esos recursos y cómo se manipulan. Siempre los enfoco desde nuestra postura; la postura del “otro” mirando hacia el desarrollo y buscando una alternativa de solución, reflexionando sobre la actualidad.

En ese sentido el material es muy importante.

Abel Barroso, Teléfono celular de madera (con auriculares)
Cortesía de Tuyomasyo.blogspot.com

Sí, lo es. La simpleza de la madera desencadena toda la ironía que tienen las obras, es decir hice «computadoras de palo», «tecnología de palo», e incluso he seguido haciendo teléfonos de madera y he trabajado esta misma serie con otros formatos. También hice unos audífonos, un IPhone táctil; todo es una especie de construcción humorística para ironizar.

O sea, es un verdadero proceso de modelado y de ingeniería de las piezas.

Desde un principio me ha interesado la inventiva, el hecho de que las obras tengan mecanismos y el público pueda acceder a ellas. Me gusta poder manipular la obra, siempre he creído que a través de la manipulación se crean significados e intercambios nuevos.

Visitantes con las máquinas de la instalación Pinball del emigrante, 2012, instalado en el Museo Nacional de Bellas Artes en la muestra personal Abel Barroso – Cuando caen las fronteras, presentado durante la 11a Bienal de la Habana en 2012.
Foto: Cuban Art News

En un área de mi obra me he dedicado a crear artefactos con mecanismos; en esto me ayuda mucho mi papá. Él es ingeniero, y durante los años 80 y 90 siempre trabajó arreglando y sustituyendo piezas para equipos. Era un inventor y creo que heredé esa voluntad de arreglar, de inventar, de crear mecanismos que funcionen.

En muchas ocasiones, elaboro la idea de cómo desarrollar un mecanismo y entonces establecemos un diálogo padre ingeniero-hijo artista para concebir la obra. Porque hemos hecho mecanismos simples como las manivelas de las computadoras, pero también hemos hecho los discos duros internos de una computadora, o un cajero automático. Siempre estamos investigando y tratando de hacer una tecnología de madera, “tercermundista”.

Cuba es un país con escaso acceso a Internet y las nuevas tecnologías. En este contexto, tu obra propone una visión crítica de un panorama tecnológico que está desfasado.

Me gustaría que en países desarrollados se interprete ese tipo de obra como un desafío y un enfrentamiento a la tecnología, a partir de la adicción que genera. La tecnología ha cambiado la vida a muchas personas en la actualidad, pero también ha cambiado las relaciones interpersonales, la forma de comunicarse, de conocerse y de moverse en el mundo entre lugares distantes con gran rapidez.

Abel Barroso, Volver a casa (To Return Home), 2010
Cortesía de citygalleryatwaterfrontpark.com

Estas consecuencias han desatado mis conceptos, que dirigen la fabricación de mis obras. Mostrar toda la influencia que ha tenido la tecnología es otro de mis objetivos, siempre contextualizándolo y dándole otro giro al resultado.

El tratamiento que le otorgas al grabado se aleja mucho del grabado tradicional. Produces grabados tridimensionales.

Después de estudiar doce años grabado, decidí crear un tipo de obra que se apartaba de los estudios tradicionales de grabado. Opté por la experimentación, por un tipo de arte que estuviera atado a un concepto, a un objetivo, y que la obra tuviera que cumplir ese objetivo.

Abel Barroso, La máquina de decir adiós, 2013
Cortesía de vanidad.es

El recurso visual comenzó a partir del grabado. Creo que adapté mi proceso de trabajo a una conceptualización y una actualización de nuevas ideas. Mi grabado a partir de esas ideas se ha ido transformado en un objeto tridimensional, y ha abandonado la convencionalidad.

Siempre fue un conflicto para mí participar en los eventos tradicionales de grabado, porque mi obra se apartaba de eso y no cumplía los requisitos convencionales para entrar. Así que tras un momento en que estuve muy interesado en participar en esos certámenes, luego dejé de creer en ellos. Son eventos muy esquemáticos; opino que sus jurados son ingenieros del grabado.

El resultado de un trabajo tiene que estar ligado a la idea, desde escoger el elemento con el que estoy construyendo, hasta la forma que tiene la madera que empleo. Siempre he batallado conceptualmente con cada obra que voy creando, ese es el primer requisito para que salga una exposición mía. Me he apartado un poco del grabado, pero circunstancialmente sí he estado inmerso en el mundo del grabado aquí en Cuba, aunque internacionalmente no tengo nada que ver con lo que se hace.

Siempre apuesto porque mi obra sea aceptada en eventos o exposiciones de arte contemporáneo, donde el objetivo no sea agrupar a grabadores, sino a artistas de tendencias diferentes.

Transgredir los soportes es algo que ha caracterizado tu trabajo desde los años del ISA ¿Cómo logras la coherencia entre formatos y texturas diversos y el concepto que desarrollas en una pieza?

En algunos momentos he utilizado otros materiales como plexiglás, acrílico o plástico transparente. Puedo utilizar metales si lo requiere la obra, como demandaba mi pieza del Museo de Bellas Artes. Puedo utilizar hilo, tela, papel e impresiones serigráficas, porque no necesariamente trabajo la xilografía; me gusta la mezcla entre varias técnicas. Un ejemplo es la obra en la que obtenías como premio un pasaporte, y el pasaporte estaba hecho en serigrafía.

Todo eso responde a un proceso intensivo de conceptualización, de escoger cuál es la mejor vía para seleccionar el mejor vehículo de comunicación, la forma más certera de transmitir una idea; ahí está mi lucha, en escoger todos esos recursos.

Frecuentemente, adapto experiencias previas a cada obra que vaya a hacer. Me siento más cómodo con la madera, aunque eso no excluye otros materiales que también utilizo.

Tienes un interés ostensible por jugar con los límites, con las fronteras que los individuos establecen para marcar su territorio o su identidad.

Mi objetivo siempre es crear un diálogo, una comunicación entre dos lugares distintos, cercanos o distantes, y ese diálogo está recreado de diferentes maneras, con diferentes resultados. Últimamente he trabajado mucho en el tema de las fronteras, de los límites que dibuja el poder. Me interesa señalar dónde están las marcas o líneas imaginarias que no puedes cruzar, sean líneas fronterizas entre países o entre personas.

He intentado la universalización de todas mis ideas, a partir de que mis problemáticas como ciudadano puedan convertirse en expectativas u objetivos de personas que estén viviendo en otras circunstancias, y que enfrenten problemas similares o paralelos a los míos. Quiero provocar una interpretación y un receptor global a partir del lenguaje visual, que es el lenguaje que tengo como artista y al que le saco partido para crear todos los motivos que utilizo en mi obra.

Abel Barroso, World Game, 2013
Cortesía de Galería Promo-Arte, Japón

¿Cuáles son los principales tópicos con los que te interesa continuar trabajando?

Quiero nutrirme todo el tiempo de información, buscar las formas de pensar de otras identidades y culturas, de estudiar las situaciones de convivencia. Creo que esta palabra definiría el trabajo que estoy haciendo ahora.

Me interesa cuál es la postura de los inmigrantes en Europa, qué opinan de los sistemas políticos y sociales en los que viven, cuáles son sus expectativas en esos países. Pero me preocupa también qué piensa un mexicano de la frontera entre Estados Unidos y México, o una persona que vive a metros de un control fronterizo.

También creo oportuno estudiar un país como Japón, que tiene una emigración muy limitada. Mis temas viajan por todo el mundo y de acuerdo a los contextos donde he expuesto mi obra, se han potenciado relaciones entre mi espacio creativo y esos lugares.

Abel Barroso, Experiencia bicultural, 2013
Cortesía de Galería Promo-Arte, Japón

Y no son temas estáticos, se van desplazando de acuerdo a diferentes problemáticas que voy encontrando, y que surgen en cada exposición que trabajo. En ellas encuentro una problemática distinta, que exploro con más amplitud en la próxima muestra.

Ahora estoy enfocado en la multiculturalidad, en la multiplicidad, en los conceptos de intercambio entre las personas y las nacionalidades, en las mezclas de nacionalidades e identidades y en las formas de ver el mundo. Estos temas, como te decía, transitan por otros caminos, pero no abandonan mis intereses comunes.

Gran parte de tus exposiciones personales se han inaugurado en lugares como Estados Unidos, Canadá, Japón y Alemania, y actualmente estas parte de una muestra colectiva en Pan American Art Projects en Miami ¿Cómo logras que tu propuesta se inserte en una dinámica internacional sin abandonar tu visión local?

Abel Barroso
Cortesía de uprising-art.com

En muchos casos examino las dinámicas contextuales de esos sitios donde voy a exponer, y ello influye en el tipo de exposición que hago. A una muestra personal le preceden seis meses o un año de trabajo previo. Una exposición es concebida a partir de una investigación que se cuestionará cuáles son los intereses y características del contexto donde voy a exponer. Es un objetivo para mí basarme en ese contexto, forma parte del proceso creativo.

Cuando hice la exposición bipersonal en Japón, junto a Sandra Ramos, toda la obra fue creada para ese contexto, pensada para ese lugar.

¿Algún proyecto nuevo en el que te encuentres inmerso?

Estoy desarrollando varios proyectos en específico, pero de exposiciones concretas no puedo adelantar, porque las exposiciones necesitan un diálogo, es necesario concebirlas con antelación. Hay asuntos que me interesan y los estoy trabajando; tengo propuestas futuras para exponer en el Caribe. Y estoy repensando algunas ideas que he tenido sobre el Caribe como nuestra casa, ideas que tienen que ver con nuestra mezcla caribeña y la influencia de las metrópolis.

No es un tema inédito para mí, ya lo abordé en una exposición que hice con Michel Dalmaux en la Universidad de Bordeaux. Uno de los temas que trabajé se orientaba a percibir nuevas circunstancias y a ubicarlas en la actualidad, en las nuevas dinámicas que funcionan en el mundo a partir de la mezcla, de la singularidad y la similitud de todos los contextos.

Maeva Peraza (La Habana, 1988). Lic. en Filología, trabaja como redactora para Ediciones Arte Cubano y colabora con revistas como Tablas y El Bisiesto. También ejerce la crítica de cine, escribiendo periódicamente para el portal web Cubacine. Artículos y poemas suyos se han publicado en varias revistas y sitios digitales cubanos e internacionales.