Vista parcial de Pax Americana, 2012–2013, de George Sánchez-Calderón
Cortesía George Sánchez-Calderón

En el segundo de dos artículos, Rafael DiazCasas extiende su estudio de arte público a artistas cubanos en el sur de la Florida. Incluye obras desaparecidas pero memorables de Ana Mendieta, Fernando García, y George Sánchez-Calderón.

Algunos de los objetivos del arte público es fomentar el compromiso, acoger la vida comunitaria, y enriquecer las ideas y temas a través un diálogo en el ámbito público. Carlos Alfonso (1950–1991) es uno de los artistas del sur de Florida que siguió este enfoque en sus proyectos de arte público. Sus dos murales en el Condado de Dade hablan directamente a las personas que viven y trabajan en torno a las obras.

Vista de Ceremony of the Tropics, 1986, de Carlos Alfonzo, en la Santa Clara Metrorail Station
Cortesía cesartrasobares.com

Ceremony of the Tropics es un mural de cerámica de 35 por 15 metros, instalado en la parada Santa Clara Metrorail en el distrito de mayor venta de frutas de la ciudad. “Este mural celebra la relación de la naturaleza con el hombre y cómo esta interacción se manifiesta, incluyendo el momento en el que la fruta es atrapada por la mano y ofrecida en la mesa familiar como un ritual”, declaró Alfonzo. “Es una ceremonia de los trópicos y sus símbolos, en colores vibrantes, a la vista del público”.

Vista de Brainstorm, 1990, de Carlos Alfonso, en el campus de la Florida International University en Miami
Cortesía Rafael DiazCasas

Otro proyecto público significativo de Alfonso es también un mural de cerámica: Brainstorm (1990), creada para el Centro de Ingeniería y Ciencias de la Computación en el campus principal de la Universidad Internacional de Florida en Miami. Representa la búsqueda de la luz como fuego, conocimiento y sabiduría. El objetivo de Alfonso con ambos murales -como parte del paisaje urbano- es enfocar el papel del hombre en la sociedad en relación con su medio ambiente y aspiraciones espirituales, expresado desde su propio lenguaje iconográfico.

Con el fin de ampliar los límites de los valores estéticos y ontológicos, algunos artistas exploran y vuelven a visitar el arte como expresión pública y privada, y una oportunidad para la exploración e investigación. Entre ellos, Ana Mendieta (1948–1985) y Fernando García (1945–1989).

Vista de Ceilba Fetis, 1981, de Ana Mendieta, en Little Havana
Cortesía Estado de Ana Mendieta y Galerie Lelong, New York

Después de regresar de Cuba, donde había hecho una serie de esculturas de tierra en Jaruco, un pueblo en las afueras de La Habana, en 1981 Mendieta creó Ceiba Fetish, una intervención en el Parque Memorial de Cuba en la Pequeña Habana de Miami. Al pie del árbol sagrado, ella “dibujó” con pelo humano una silueta estilizada de un hombre -una de las pocas siluetas masculinas que hizo en su carrera. Aún permanecen huellas de este trabajo.

En primer plano, Ceilba Fetis, 1981, de Ana Mendieta, en Little Havana
Cortesía Estado de Ana Mendieta y Galerie Lelong, New York

Desde entonces, la imagen ha sido activada y reclamada por los practicantes de la santería, que ven el árbol como un lugar sagrado de culto, y durante años, han llevado allí objetos devocionales. En 1996, se celebró un culto conmemorativo conjunto para los “niños de Pedro Pan” y para Mendieta, una de ellos. Otra obra pública significativa de Mendieta en el sur de la Florida fue Arbol de la Vida (1982) en el Museo de Arte Lowe. El trabajo fue realizado para ser expuesto temporalmente. Se mantuvo en su lugar más tiempo de lo previsto para que -a petición de la artista- fuese erosionado por el tiempo y la naturaleza. Así representó una manera de ampliar los límites del ideal estético establecido para el arte público.

Vista de Making Purple, 1986, de Fernando García, en la Ockeechobee Metrorail Station en Miami
Cortesía cesartrasobares.com

Con la intención de involucrar la participación física del público, de una manera directa, e incorporar enfoques técnicos innovadores, el artista conceptual Fernando García creó Making Purple (1986), una instalación en la estación de Metrorail Ockeechobee en Miami, ya desaparecida. Sobre la base de las leyes fundamentales de color, García combinó 108 piezas de neón azul y rojo que, alternativamente, se apagaban y encendían cada 30 segundos, convirtiéndose en color púrpura. Así creó un ambiente cromático en la estación. César Trasobares, ex director del programa (1985–1990) Arte en Espacios Públicos del Condado de Miami-Dade, que patrocinó el proyecto, considera que es uno de los ms exitosos proyectos de Metrorail, ya que transforma un sitio utilitario e invita a participar a los viajeros en el proceso artístico.

Una de las más destacadas voces cubano-americanas en el ámbito del arte público es el artista residente en Miami George Sánchez-Calderón (n. 1967). Conocido por sus proyectos a gran escala, ha desarrollado un importante cuerpo de trabajo que lo ha convertido en una presencia pública constante.

George Sánchez-Calderón, La Benedición, 2001–2003
Cortesía George Sánchez-Calderón

Una obra importante en la carrera de Sánchez-Calderón es La Bendición (2001-03), una reproducción de la clásica casa moderna Villa Savove, de Le Corbusier. La versión de Sánchez-Calderón permaneció, completamente iluminada, durante varios años bajo la autopista I-395 en el centro de Miami, donde coexisten el tráfico de drogas y la prostitución. La escultura reflexiona sobre la relación entre el desarrollo moderno y la preservación histórica: las nuevas construcciones en la ciudad han dañado gravemente los distritos históricos, causado ​​por un enfoque insensible a la planificación urbana. La construcción de la autopista I-395 afectó la comunidad de Overtown, el barrio afroamericano más antiguo de la ciudad, hogar del ritmo y blues y los músicos de jazz. También el estudio de Sánchez-Calderón, al lado de la escultura, ha sido comprado para ser demolido a fin de ampliar la vía.

Las obras más recientes de Sánchez-Calderón, Pax Americana y An American Falla (2012-13), son quizás dos de sus obras más notables, en la forma en que se vinculan la historia personal del artista, como hijo de una familia de inmigrantes (España-Cuba-Estados Unidos), con la historia local.

Vista parcial de Pax Americana, 2012–2013, de George Sánchez-Calderón
Cortesía George Sánchez-Calderón

Pax Americana fue una intervención del artista que se convirtió en permanente. Encargada para un destino turístico internacional de alta gama, la Villa de Bal Harbour en Miami, esta obra combina dos elementos. El primero es una señal de la palabra “Americana” de acero inoxidable, de seis pies de altura al estilo de Hollywood, recordando el Hotel Americana de Bal Harbour, construido y diseñado por el conocido arquitecto miamense Morris Lapidus en 1956.

El segundo elemento es una reproducción tridimensional impresa digitalmente, a escala reducida de una casa de estilo Levittown, del tipo que se conoce como la casa de las afueras por excelencia. Este estilo de casa fue reproducida en masa en las comunidades de la posguerra en Long Island, en las afueras de la ciudad de Nueva York, donde nació Sánchez-Calderón. Los dos tipos paralelos de viviendas refieren dos tipos de desarrollo urbano y estilos de vida, ampliando la historia de Bal Harbour y su simbolismo al reflejar las aspiraciones de la comunidad cubana de inmigrantes, algunos de los cuales pasaron de vivir en el lujo a vivir con las necesidades básicas en Miami.

Evocando la memoria histórica, el signo Americana fue colocado delante del nuevo complejo residencial de lujo que sustituyó al antiguo hotel. Permaneció allí hasta hace poco, cuando los constructores rompieron relaciones con Sánchez-Calderón por su activismo arquitectónico e histórico.

George Sánchez-Calderón, American Falla, 2012–2013
Foto: Kerry Maney, Cortesía George Sánchez-Calderón

La casa Levittown fue quemada como parte de An American Falla. Falla es una tradición de los carpinteros valencianos del siglo XVII, una especie de limpieza de primavera para quemar los restos de sus talleres. La tradición está viva hoy en día, después de haber evolucionado para representar situaciones políticas con mirada satírica. En una reflexión de las raíces de la familia de Sánchez-Calderón, la quema de la casa Levittown se llevó a cabo el 19 de octubre de 2013, frente a uno de los más nuevos, grandes, y lujosos centros residenciales de Miami, que había generado un intenso debate público y negociación política durante su construcción.

En el sur de Florida, el arte público tiene una huella significativa de artistas cubanos. Muchas generaciones han ido dejando las huellas de su poesía y creatividad en el paisaje urbano. La diversidad de conceptos, medios, temas y estilos en las obras son un testimonio de la amplia y heterogénea comunidad de artistas cubanos en el sur de la Florida.

Rafael DíazCasas historiador del arte y curador independiente con sede en Nueva York. Interesado en Arte Moderno y Contemporáneo, con un enfoque en Arte Latino Americano. Él escribe sobre el arte y la cultura para varias publicaciones. Co-Autor Hard Light: The work of Emilio Sanchez, Prestel, Londres – New York, 2011. Actualmente está trabajando en una monografía y un documental sobre la historia de la abstracción en la segunda mitad del siglo XX en Cuba.