10:30 am, jueves 3 octubre: Ernesto Pujol comienza Time After Us en la capilla de San Pablo en bajo Manhattan.
Foto: Cuban Art News

El ultimo jueves y viernes, a lo largo de 24 horas, el artista cubano-americano Ernesto Pujol presentó una coreografía “revisitando el pasado individual y colectivo, intentando sanarlo”. Noticias de Arte Cubano estuvo ahí para registrar el evento.

Pujol nació en Cuba, fue criado en esa isla, y en Puerto Rico. Concebido como un performance público site-especific, la pieza explora conceptos de identidad colectiva, espiritualidad y la noción del creador como ciudadano y trabajador cultural. “Creo que todos tienen el derecho a la cultura”, enfatiza Ernesto. “Y me refiero a la cultura crítica, más que al entretenimiento. La cultura crítica es un derecho humano”.

Su práctica performática está basada en el caminar – “performance en grupo de tiempo prolongado” como anota en su sitio web, creando “retratos sanativos sicológicos de personas y lugares a lo largo de los Estados Unidos”. El verano pasado Pujol coreografió una obra en el Museo de Arte Moderno de Estambul, Turquía, junto a Jeffrey Baykal-Rollins y el colectivo Silsila.

El Tiempo tras nosotros fue presentado como parte de “Cruzando la línea”, un festival anual de artes interdisciplinarias y performáticas, presentado en New York por la Alianza Francesa. Tuvo lugar en la Capilla de San Pablo, una de los templos más antiguos de la ciudad, reabierto para servicios episcopales en 1776. “La capilla es una pequeña isla dentro de Manhattan,” expresó Pujol a Juliana Driever, “contiene una afirmación sorprendente sobre la mortalidad, con el verdor de su campo de tumbas.“

La capilla de San Pablo
Foto: Cuban Art News

La capilla enfrenta directamente el espacio Cero, y fue refugio y centro de recuperación para los primeros auxilios en el 9/11. Pujol estima que no existe una “conexión premeditada” entre el performance y la zona Cero. “No es una obra sobre pérdidas y dolor, aunque el espectador puede contribuir con su propia historia personal”.

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Dentro del templo, el espacio alberga una muestra sobre el 9/11 y la actividad de la iglesia en los esfuerzos de rescate y recuperación, y es visitada en horario laboral por numerosos turistas.

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“En los últimos dos años, he estado concibiendo meditadamente un performance que fuera creado como un remolino, con los actores caminando en círculos hacia atrás y contra las manillas del reloj, combinando vulnerabilidad con la noción del transcurso del tiempo natural, tiempo pasado, y tiempo por venir, coexistiendo simultáneamente en el presente”.  Este concepto fue la base de El Tiempo tras nosotros.

Jueves 10:30 am. Pujol se sitúa quieto atrás del espacio, toca una campaña para anunciar su entrada, entra en el espacio. Comienza a caminar hacia atrás, alrededor de una piedra colocada en el centro del piso. (Vea la primera imagen, arriba.)

Con el movimiento de Ernesto, la atmósfera es ocupada por el cuchicheo de los turistas que invaden el espacio y el sonido de las cámaras fotográficas. Gradualmente, los movimientos deliberados de Pujol y la relajada concentración provocan un sentimiento expansivo de serenidad.

11 am. Un segundo actor toca la campana, entra al espacio y comienza a caminar con Pujol. Los actores entrarán a intervalos regulares.

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Para mediados de la tarde, diez o más actores se mueven en el espacio, con las miradas hacia el piso. Otros toman cortos recesos, sentados en la periferia del espacio. Pujol se sienta a la izquierda. Turistas, creyentes y miembros del público vienen y van, pero la atmósfera es serena, llena de murmullos

Foto: Cuban Art News

Jueves, 8 pm. Los turistas ya han salido. Sólo los actores permanecen en el espacio, que prosiguen su marcha atrás. El remolino ideado por Pujol resulta un poco irregular, las trayectorias varían en el recorrido. Persiste aire de quieta concentración.  De espíru atento.

Foto: Cuban Art News

Viernes, 8:30 am. El performance entra en sus momentos finales. Una sensación de vacio y gestos deliberados invaden aún el espacio.

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Poco después de las 10:30, el ultimo actor abandona el espacio, y lo anuncia con la campaña. Permanece la piedra en el centro. Los actores, ahora en ropa de calle, hablan entre sí, se despiden. Llegan otros visitantes.

Foto: Cuban Art News

De nuevo, turistas y creyentes llenan poco a poco el espacio. La atmósfera retorna a su normalidad cotidiana. En ropa de calle, Pujol recupera la piedra y la campana.

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“Este performance es para mí sobre descansos, segundas oportunidades” expresó Pujol a Julia Driever. “Creo que cualquier persona pasa por momentos de silencio reposado y soledad creativa. Es un derecho humano. No imagino un proceso de decisión, sea sobre un futuro individual o colectivo, sin tales momentos. Y la lentitud. Uno necesita proteger sus espacios de lentitud. Son necesidades básicas que encontramos y compartimos todos los seres humanos”.