Los participantes de Havana Charette pasean por La Habana, en la plazoleta donde Galiano intersecta a San Rafael.
Foto cortesía de John Pilling.

De marzo 20 al 26, más de 30 urbanistas, arquitectos y estudiantes se reunieron en La Habana Vieja para realizar la quinta mesa anual de Diseño Urbano Havana Charette. Patrocinada por las secciones cubanas y noruegas de Council of European Urbanism (CEU) y la Red Internacional para la Construcción y el Urbanismo Tradicionales (INTBAU), la reunión de este año agrupó tantos participantes cubanos como extranjeros. Compartiendo su experiencias en el diseño, planeamiento y restauración del tejido urbano, el taller permitió trazar el futuro posible del municipio de Centro Habana.

Como en los cuatro eventos precedentes, el taller del presente año apoyó los conceptos y principios propuestos en el “Plan Maestro para La Habana del siglo XXI”, creado por el arquitecto Julio César Pérez—uno de los líderes del taller—junto a un equipo de profesionales cubanos. (Pérez Hernández fue entrevistado por Cuban Art News en un texto compuesto por dos partes y estará también en un próximo encuentro.)

En el sitio web del INTBAU, Pérez Hernández describe al municipio de Centro Habana, centro de atención del taller, como “el más diverso de la ciudad, el más densamente poblado y el más deteriorado. Debido a la construcción especulativa surgida en las primeras décadas del siglo XX y el olvido de casi un siglo, Centro Habana decae y sus edificios frecuentemente se desploman.” Enfatizando en la singularidad de este distrito frente a la bahía y las zonas al Este—tema de los talleres previos—añadió que un fuerte reto sería “la integración de esta área con el resto de La Habana en términos físicos y culturales, para ofrecer una continuidad en la tradición de excelencia del Urbanismo y la Arquitectura Cubana”.

Los profesionales de la Arquitectura y el Diseño Urbano definen como “charette” a sesiones intensivas de planeamiento donde ciudadanos, diseñadores, y otros participantes colaboran e interactúan en una vision para desarrollo futuro. El programa del charette en La Habana generalmente se inicia con una sesión orientativa, seguida por estudios preliminares, revisiones internas, estudios finales y una presentación final para debates.

Este año, la sesión orientativa comenzó con una caminata por Centro Habana, con Pérez Hernández como guía señalando rasgos peculiares y sitios monumentales, como el Museo Fragua Martiana, el Parque Maceo, el conocido Malecón habanero, la calle Galiano como foco comercial, el hospital Ameijeiras, y espacios de atención como la Calle Neptuno y el Callejón de Hammel.

Al desplazamiento por el distrito sucedieron varias presentaciones. La arquitecta cubana Gina Rey, ex directora del Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital, presentó el resumen “Esquema para la rehabilitación integral del barrio de Colón”, que incluyó una detallada descripción de los valores y riquezas de este barrio. La zona de Extramuros (que incluía el barrio de Colón) ostenta la tristemente célebre fama de haber sido el “barrio rojo”, explicó, “pero posee también una rica herencia cultural expresada a través de su influencia en la música y otras artes. Con la demolición de las murallas en 1863, se produce el esplendor del Paseo del Prado y el urbanismo lujoso de los ejes comerciales: Galiano, San Rafael y Neptuno los cuales, sucesivamente, ocultaban la contrastante pobreza y marginalidad detrás de éstos”.

Una vez completada la orientación, el grupo se dividió en cuatro equipos de estudio. Tres fueron asignados a vecindarios: Cayo Hueso, San Lázaro, Colón, mientras el cuarto enfocaba los temas más generales. Trabajando en una escala que transitaba de la ciudad como un todo al bloque de viviendas, las conclusions de los equipos fueron resumidas en las palabras introductorias de la presentación final:

Escala Urbana: Enriquecer las conexiones del distrito con el resto de la ciudad; fortalecer su identidad dentro del territorio; utilizar diversas modalidades de transporte para estos propósitos; mantener altos niveles de densidad demográfica; crear una infraestructura sustentable para cada proyecto, y facilitar el cruce de la avenida del Malecón.

Escala del distrito: Crear tres líneas de tranvía en los ejes Malecón-San Lázaro, Zanja, y Belascoaín; desarrollar áreas verdes a lo largo de Centro Habana; colectar y reutilizar las aguas atmosféricas localmente (por edificio o bloque); concebir la universidad como base para inversiones extranjeras asociadas al conocimiento; usar el hospital como sede de servicios de salud de financiamiento extranjero al tiempo que ofrece los mismos a los locales; elevar el perfil de la Fragua Martiana, que conmemora los trabajos forzados de José Martí; desarrollar un sistema de tránsito para el eje hospital/Parque Maceo/Torreón; y comenzar la primera etapa del sistema rápido de tren desde La Punta hasta el monumento a Maceo a lo largo del Malecón.

Escala de vecindario: Mantener la identidad única de cada barrio (Cayo Hueso, San Lázaro, y Colón) y crear un sistema orgánico de estructuras sociales como escuelas primarias, áreas recreativas (fútbol, canchas de basketball), espacios para reuniones barriales y culturales.

Escala de bloques: Mantener el carácter de cada bloque al tiempo que se mejoran sus condiciones físicas; subdividar el terreno en dos tipos de parcelas: áreas de mayor tamaño, atractivas a inversores foráneos, y pequeñas, para ser construídas localmente para viviendas.

Cada día del Charette fue complementado por eventos sociales. Algunos de los participantes disfrutaron de la cocina e La Guarida, en Centro Habana, como de La Cocina de Lilian, en Miramar. Se celebró una recepción en el Hostal Conde de Villanueva, en La Habana Vieja, y el exitoso Charette fue cerrado por lo alto con tragos en el Hotel Nacional de Cuba y una cena en el restaurant La Roca.

“CEU y INTBAU de Cuba y de Noruega agradecieron a cada participante por su contribución al plan Maestro y a cada charette, denominado por Julio César como ‘un acto de amor por la ciudad y el pueblo de la capital’,” declaró Audum Engh, uno de los organizadores del evento. “Damos también especial agradecimiento al Sr Embajador de Noruega en Cuba, John Petter Opdahl y su equipo. El gobierno de Noruega, a través de su embajada ha apoyado cada edición del Charette desde sus comienzos. Este año,” añadió Engh, “la embajada pagó el espacio del Conde de Villanueva así como una recepción de bienvenida, una comida y música en la residencia del embajador”.

Un reporte complete del Charette de 2010 y la presentación final del de 2011 estará disponible a fines de Abril.

John H. Pilling es miembro de la facultad del Boston Architectural College. Estudia Arquitectura y Diseño Urbano en México y el Caribe, y ha viajado regularmente a Cuba desde el año 2001. Además de su labor académica, ejerce la arquitectura en el Boston metropolitano