Alejandro Lopez, Oro de Cuba (detalle)

El 6 de junio de 1762, una imponente flota de 213 buques ingleses al mando de George Keppel, Conde de Albemarle y George Pocock como Vicealmirante, bloqueó el puerto de La Habana y la flota española situada dentro de ella. Los regimientos españoles adoptaron una curiosa táctica defensiva: esperaban que la fiebre amarilla o un providencial huracán se hicieran cargo del sitio británico. Pero el bombardeo de los morteros y cañones de los invasores hacia la elevada fortaleza del Morro, y el posterior minado de uno de los bastiones (29 de julio) facilitaron la entrada de los casacas rojas en la fortaleza, erigida frente a la ciudad. El 11 de agosto, la artillería inglesa abrió fuego contra ésta; dos días después el comandante español de la plaza firmaba la rendición. La más importante ciudad del Caribe era tomada durante la llamada “Guerra de los Siete Años”.

La presencia británica en La Habana duró 11 meses. Durante este período los criollos de la ciudad conocieron las bondades del comercio libre con Inglaterra y Estados Unidos, descubrieron las sutilezas de la religión protestante y el aroma del té en la tarde, antes de retornar, en 1763, al estricto dominio hispano.

Ahora la flota cubana del arte llega a Londres. Bajo un título sugestivo en tiempos de crisis financiera: “Cuban Gold. Viva la reproducción! Contemporary Cuban prints”, el London Print Studio exhibe desde el 20 de enero hasta el 4 de junio más de ochenta estampas, en su mayor parte producidas desde el año 2007. La muestra tiene una particularidad: uno de sus curadores es la destacada grabadora Sandra Ramos, que junto al artista David Palacios han seleccionado las piezas y artistas participantes.

La exposición constituye un necesario redescubrimiento de la gráfica cubana más actual, capaz de conjugar tanto una manipulación heterodoxa de los medios técnicos y soportes usualmente asociados al grabado, como una visión nada oficial de los turbulentos acontecimientos de la vida en Cuba. Para el público londinense ha sido una sorpresa, a juzgar por la abundantes críticas positivas publicadas por medios de comunicación. Y es que desde 1988 el London Print y su director John Philips, aún activo en tal responsabilidad, no presentaban una revisión del arte de la estampa en la mayor de las Antillas.
El propio John Phillips declaró a la prensa los motivos más profundos de su interés: “Cualquiera que visite Cuba encontrará un bullicioso y excitante escenario artístico pletórico de ideas. Mientras las imágenes de las generaciones más experimentadas son bien conocidas, esta muestra se ha enfocado en los mejores artistas de la escena más contemporánea.” (“Anyone who visits Cuba will find that there is an exciting art scene buzzing with ideas. While images from an older generation of Cuban artists are very well known, this show has a focus on the best contemporary artists working in Cuba today.» )

Los artistas seleccionados para «Cuban Gold» evidencian una diversidad de estilos y actitudes muy abierta frente al grabado y se distancian de su reducción a mero procedimiento técnico. Es la herencia viva de La Huella Múltiple, una serie de eventos artísticos organizados entre 1996-2007 por cuatro destacados creadores: Belkis Ayón, Abel Barroso, Ibrahim Miranda y la propia Sandra Ramos, y que permitieron a más de 60 creadores una aproximación no lineal al mundo de las matrices. El impacto de La Huella Múltiple favoreció la creación de grabados por métodos no convencionales, el resurgimiento de los libros-arte así como del espíritu hágalo-ud-mismo (Do-It-Yourself) entre la comunidad creativa. Muchos de los artistas seleccionados para Londres exhiben precisamente las obras creadas para La Huella.

El grabado cubano actual conserva su carácter reproducible pero lo proyecta a medios como el video, la escultura, el fotomontaje, la tecnología digital, y lo mezcla con altas dosis de autorreferencialidad, la cita postmoderna, humor cotidiano y non sense. Si las estampas editadas en 1763 por artistas ingleses reflejaban la visión casi turística de la isla del Caribe, el grabado hecho por los cubanos de hoy hace detonar- desde la contemporaneidad- la visión mas desprejuiciada sobre sí mismos.

Contemporary Cuban printmaking retains the reproducible character that is, after all, the hallmark of the form. But it extends it through the use of unconventional media such as video, sculpture, photomontage, and digital technology. It mixes it with large doses of self-reference, post-modern quotation, everyday humor, and a touch of nonsense. If the prints made by British artists in 1763 reflected a tourist’s vision of the island, the artists of Cuban Gold offer a more worldly view of themselves and Cuba’s place in contemporary global culture.