René Peña, Samurai, 2009
Cortesia de Mattress Factory

Como recordarán los lectores de Cuban Art News, la exhibición Queloides; Raza y Racismo en el Arte Cubano Contemporáneo abrió el pasado mes de Abril en el Centro Wifredo Lam en La Habana. Ahora el público norteamericano tiene la oportunidad de apreciar esta muestra en la ciudad de Pittsburgh, en el centro Mattress Factory. Hilary Robinson, Decano del Colegio de Bellas Artes de la Universidad Carnegie Mellon, ofrece un reflexivo análisis de la exhibición y sus provocadoras exploraciones.

Es difícil evitar esta provocativa y retadora imagen. Está en la ciudad, en carteles, en los paneles de la exposición, en la tarjeta de invitación. Un hombre maduro, parado contra un fondo oscuro, neto, mirando hacia abajo, sus cabellos cayendo sobre sus hombros, los ojos ocultos bajo la sombra de la gorra verde estilo guerrillera colocada en su cabeza. Su peso se sostiene sobre una pierna, la rodilla de la otra está flexionada sugiriendo un movimiento lento. Su mano derecha deja caer una espada planteada, que toca el suelo. Esta desnudo. Es negro.

“Samurai” (2009) de René Peña, es la imagen onmipresente en el material promocional de la exposición. En Cuba, donde fue mostrada esta primavera, los conceptos “raza” y “racism” en el subtítulo indicaban el alcance, la ambición y el riesgo de los artistas y curadores. Era la primera vez que eran usados en una exposición. En Estados Unidos, estos temas han sido explorados por el arte pero la imagen de Peña es tan fuerte como lo fue en Cuba. La fotografía cita la pose del Davidde Donatello (1530-32), una figura ambigua, púber, de pose afeminada, de pelo y piel suave. Pero en la foto de Peña, casi de tamaño natural, la selección de la pose, el pelo y la piel no son neutrales. Ellas definen un hombre negro. Uno gentil y no agresivo. Uno sexualmente maduro, sensual en sus gestos. Uno armado. Un asesino de gigantes. Con una estética sin artificios, la imagen condensa tópicos que aún se desprenden en EEUU de la representación del hombre negro: violencia, sexualidad, y la nada neutral piel oscura. Son temas urgentes en un país donde grandes capas de la población no pueden reconciliarse a sí mismas con la realidad de tener como líder democráticamente electo a un negro.

El total de la muestra explora los temas de representación y más, principalmente enraizados en las peculiaridades culturales e iconográficas de la historia de Cuba y su presente. Las pinturas de Alexis Esquivel, por ejemplo, mezclan capas de ironías y detalles relacionados con la política entre Estados Unidos y la isla. Por ejemplo, en “Sonría, ud gana” (2010) el rostro de Obama ha sido fragmentado y disuelto como en un poster callejero, y se inclina en la dirección de dos boxeadores (deporte nacional en Cuba): uno con piel blanca y ropa negra, y el otro su negativo: piel negra, ropa blanca.

Numerosas obras emplean recursos poéticos y contextos de referencia que son menos asequibles a las audiencias de EEUU, pero aún así juegan sugestivamente con materiales y representaciones. El espacio que exhibe “Guardarraya“ (2010) de María Magdalena Campos, ha sido invadido por un olor dulzón y fuerte. Dos muros creados a partir de ladrillos de azúcar prieta conducen al visitante hacia un ámbito pristino ocupado por azúcar blanca depositada en el suelo. Ésta es utilizada como pantalla para una proyección donde dos mujeres, una blanca, otra negra, se abrazan. Entre ellas intercambian mazos de flores, interactúan animadamente, se abrazan, son proyectadas imágenes de frutas, de las piernas de un hombre que corre, y de ropa torcida como un cordon umbilical. Es acaso necesario conocer que el vocablo guardarraya refiere al espacio abierto entre los surcos de un campo cultivado? O que el azúcar es comúnmemnte utilizado en las comunidades más pobres del Caribe para hacer postres? No, estas nociones simplemente otorgan detalles a los significados creados por el artista, confirmándolos y ampliándolos sin restringirlos a una lectura unívoca.

Lo mismo en otra obra, Ciudad que asciende (2010) de Roberto Diago. Con cubos de madera, cada uno de 12 pulgadas, son apilados desde el suelo hacia una pared, otros están fijados a la pared como cajas de pájaros muertos. Cada uno ha sido quemado pero no consumido totalmente por el fuego. El olor a madera quemada contribuye a crear sensaciones de pérdidas, ruinas, y carencias que evocan las condiciones de vida de numerosos afrocubanos.

La exhibición no intenta definir a través de los doce artistas cuál es el arte cubano actual o cuál puede ser el tema “adecuado” para los historiadores del arte.Los curadores han demostrado sin embargo la diversidad de las prácticas del arte en Cuba, y tal igualdad solo puede ser conducida mediante el reconocimiento y el respeto por la diferencia.

Queloides: Raza and Racismo en el Arte Cubano Contemporáneo estará en The Mattress Factory hasta Febrero 27, 2011.