Reinerio Tamayo, Lámpara Nautilus, 2010

Galería Habana fue fundada en 1962 en el moderno barrio de El Vedado, y desde entonces ha sido dedicada a la promoción de arte cubano actual. Dirigida por el activo Luis Miret, la más reciente exposición lleva por título “En Otra Dimensión” y se concentra en la obra sobre papel. Los curadores de la muestra: Yadier Pérez y Jorge Rolando Toledo Pineda seleccionaron obras creadas por un conjunto de lujo (Alexander Arrechea, Yoan Capote, Esterio Segura, Roberto Fabelo, Reinerio Tamayo, Iván Capote) para mostrar los usos y el carácter de la técnica de la acuarela en la producción visual cubana.

Hasta el 18 de junio, la exhibición muestra–en exquisitas piezas de gran formato–como la creación sobre papel ha capturado nuevamente la imaginación de los creadores cubanos en los últimos años, e incluso se ha convertido en el laboratorio de pruebas de las esculturas hechas en el país. Si en los años de la década del 70, se recurría al papel y la tinta china como recurso frente a la escasez material, en la actualidad el dibujo–en sus variadas manifestaciones–ocupa un lugar comparable frente a técnicas y soportes como el óleo y el lienzo.

En la reivindicación actual del dibujo en Cuba, no debe olvidarse la contribución de las temperas a pequeña escala de Tomás Sánchez o los “Fragmentos Vitales” (1984) de Roberto Fabelo (colección Museo de Bellas Artes) pero ciertamente fueron Kcho, Los Carpinteros, Garaicoa y Esterio Segura quienes dieron el decisivo impulso al género en el arte cubano de hoy. El acto de dibujar se transformó en el acto de proyectar obras aún inexistentes, e incluso obras y objetos que nunca podrían construirse. De este modo se introdujo una radical crítica anti-utópica, una reivindicación irónica de los sueños truncos, fragmentarios, imposibles.

Si en la tradición artística insular, la acuarela parecía asociada fatalmente a sus definiciones académicas como estudio de un cuadro mayor, definitivo, o asociada a los hobbies de señoritas burguesas aburridas, las nuevas creaciones expuestas en Galería Habana se encargan de demostrar lo obvio: toda técnica puede ser llevada al límite, y mucho más, de sus posibilidades expresivas usuales. Las piezas de “En Otra Dimensión” despliegan prácticas diversas en el uso de la acuarela: desde el dibujo “Open Mind” de Yoan Capote, donde el artista proyectó en sentido tridimensional la escultura pública del mismo título, presentada en la última bienal de La Habana, hasta la “Lámpara Nautilus”, de Reinerio Tamayo, donde la mano del artista extrae del papel texturas visuales deslumbrantes. No podría olvidarse la creación de Alexander Arrechea, capaz de digerir en sus obras los códigos visuales de la gráfica del Madison Square de los años 50, o la visión casi kafkiana de Fabelo, creador de pesadillas visuales donde hombres e insectos se funden.

En el panorama internacional la obra sobre papel (Works on paper) se beneficia de un reconocimiento por parte de artistas, galeristas y museos. Frente al gigantismo hollywoodense de las megaesculturas y las instalaciones, los artistas de “Another Dimension” proponen desde el papel un diálogo íntimo, un testimonio–atormentado y magnífico–de las ideas en estado “puro”, casi acabadas de sacar del horno de la creación.