La artista cubana Tania Bruguera participó, junto a una docena de mujeres artistas, escritoras y curadoras, en un simposio de un día de duración con sede en el Museo de Arte Moderno en Nueva York el pasado viernes 21 de mayo.

Bajo el título » Instituciones de Arte y Política Feminista Ahora «, la conferencia internacional marcó la publicación de Modern Women: Women Artists at The Museum of Modern Art (Mujeres Modernas: Mujeres artistas en el Museo de Arte Moderno). Tanto el libro como el simposio son parte de una iniciativa iniciada desde el año 2005 en el Museo de Arte Contemporáneo. El proyecto tiene como objetivo analizar detalladamente la colección del museo y explorar las prácticas de exposición desde la perspectiva de género. El simposio atrajo a una audiencia de más de 200 personas, principalmente mujeres.

Durante su intervención en la sesión de la tarde, en su conferencia «Pedagogía y Activismo”, Bruguera se refirió a sus prácticas creativas, el feminismo, y la enseñanza. «Yo enseño demasiado», dijo con una sonrisa «, y en demasiados lugares.» Explicó que además de ser profesora adjunto en la Universidad de Chicago, es profesora invitada en la Escuela de Bellas Artes en París (Ecole des Beaux- Artes) y en IUAV de Venecia. Es también fundadora y directora de la Cátedra de Arte de Conducta, organizada por el Instituto Superior de Arte en La Habana.

«Decidí que iba a usar mis clases como un espacio de juego donde se generarían más preguntas que respuestas» explicó «y también como una reacción al contexto sobre el que estoy enseñando. Por ejemplo, cuando doy clases en los Estados Unidos, hago cosas muy simples: ninguno de los artistas que muestro en mis clases son americanos,» porque los estudiantes en los Estados Unidos están ya “saturados” del arte y los artistas americanos. «Necesitamos conocer acerca de los otros” expresó Brugueras. “Pero no se los presento “como los otros”. Se los presento como grades artistas que deben conocer. Para mí, eso es una diferencia muy importante.»

Básicamente, dijo Bruguera, «Trato de preguntar qué es el arte. Esta es la pregunta que hago cuando enseño. »

Acerca de la creación de una escuela en Cuba, Tania comentó: «Yo estaba tratando de descubrir cuál eran las diferencias entre el arte universal, el nacional y los artistas locales y cómo trabajar con ellos.» Al surgir la Cátedra, ella se cuidó de no establecer cuotas – «un negro, una mujer, nada de eso.» Sin embargo, dice Brugueras, «la mitad de mi escuela estaba compuesta de mujeres. Sucedió así. Ellas sintieron que podian venir y que serían bien recibidas. Traté de crear un lugar que realmente estuviera basado en la igualdad donde todos tuvieran las mismas oportunidades.”

Según Brugueras, el feminismo está siendo interpretado de forma diferente por las generaciones más jóvenes. «Es muy importante buscar alternativas para que las mujeres jóvenes pueden relacionarse y ver los nuevos desafíos.»

Brugueras señaló: Uno de los problemas es que «no es bueno–«cool»–ser una feminista. Al igual que no es bueno ser un activista, o hacer algo que implique la creación de un sentimiento de incomodidad hacia lo que está establecido. Sólo con el paso del tiempo se elogian y alaban tales acciones, y cuando la gente no pueden individualizar más las diferencias internas de aquellos acontecimientos que se han generado». Por ejemplo-continuó- la artista Hannah Wilke «puede ser una de las personas admiradas en el presente, pero estoy segura de que muchos de la vieja guardia recuerdan algunas contradicciones en torno a su creación.”

La presentación cargada de humor e ironía de Bruguera recibió sonrisas de agradecimiento y admiración por parte del público, especialmente sus veladas observaciones sobre los peligros de “dormir” con los curadores. Dado que el tema del feminismo “es aún una conversación cerrada”, Brugueras concluyó su presentación solicitando una votación a mano alzada. «Me gustaría pedir a todos los hombres en la sala que levanten la mano», dijo Bruguera. Al ver algunas manos dispersas, ella continuó: «los hombres que no son gays… los hombres que no trabajaron en el catálogo de la Mujer Moderna…» Como las manos levantadas empezaron a desaparecer en medio de risas por parte de la audiencia, Bruguera asintió con la cabeza. «Está bien»,dijo, «creo que logré lo que quería. Como mujer artista, he ilustrado el tema que estoy trabajando en estos momentos, el cual aspira al desarrollo de un hombre feminista.»